Inicio Grandes Circuitos ¿Qué esconde el perfil bajo de Hovland en los Juegos?
Llegó el martes a París, sólo ha jugado hoy el campo y está pasando de puntillas por la experiencia olímpica

¿Qué esconde el perfil bajo de Hovland en los Juegos?

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Viktor Hovland
Viktor Hovland

Quitado a Jon Rahm de la ecuación por su marcha a LIV Golf, teniendo en cuenta que en Rorylandia todo puede pasar y sin saber aún que la eclosión de Xander Schauffele estaba al caer, Viktor Hovland terminó el año 2023 como el más firme candidato a discutirle el Número Uno del mundo a Scottie Scheffler. El noruego hizo un tercero en el PGA, séptimo en el Masters y su peor resultado en un Grande fue un 19º. Además, acabó tercero también en el THE PLAYERS y acabó el año como un tiro, ganando la FedEx Cup.

Apenas siete meses después no ha ganado un torneo, ha jugado apenas 13 semanas, sí, fue tercero en el PGA de Valhalla, pero falló el corte en los otros tres Grandes y está pasando casi desapercibido en los Juegos Olímpicos. ¿A qué responde este perfil bajo del golfista nórdico? ¿Es un plan? ¿Una maniobra de despiste? ¿O simplemente refleja una realidad?

Son los primeros Juegos en los que participa y da la sensación de que tampoco es algo que le emocione. Llegó a París el martes, no ha visto ningún deporte en directo y sólo ha entrenado en el Golf National de París este miércoles. Por lo menos sí se ha alojado en la Villa Olímpica, junto a su compañero Kris Ventura y el tenista Casper Ruud. Claro, pensarán algunos, para que más días si se lo conoce de cabo a rabo. Negativo. Es la primera vez que pisa este campo y asegura que ni siquiera ve mucho por televisión la Ryder Cup de 2018. Es como si los Juegos no fueran con él. Claro que le haría ilusión ganar una medalla, pero recuerda que ni siquiera va a volver a Noruega después de los Juegos. Irá a Estados Unidos. «Si gano una medalla habrá que esperar a otoño para poder pasearme por mi país con el metal colgado del cuello», afirma.

Claramente, Hovland ha apostado por el perfil bajo en París 2024 y puede ser por dos razones. La primera es porque ha trabajado muchísimo en Noruega desde que falló el corte en el Open, viene con ganas y no se quiere meter más presión ni disparar la expectativas. La segunda es porque realmente sigue sin encontrar la clave de lo que le está pasando, no se ve de verdad con opciones y prefiere mantenerse en un discreto segundo plano, siempre, obviamente, dejando la puerta abierta a que algo haga clic en su golf y todo cambie para bien precisamente esta semana.

La solución a este enigma lo tendremos el domingo. Por lo pronto, el jueves y el viernes tiene un partido de campanillas con Jon Rahm y Xander Schauffele.