Scottie Scheffler is different. Y punto. No le den más vueltas. Si usted le pregunta a los 10.500 deportistas que se han clasificado para jugar los Juegos Olímpicos de París 2024 cuál es el deporte que más les apetece ver en directo, más allá, claro, de competir en su disciplina, el 85 por ciento les dirá el baloncesto, atletismo, natación, tenis y probablemente gimnasia. Si además es usted americano, casi es un sacrilegio no elegir a los NBA. Pues bien, Scheffler no es la mayoría.
El golfista Número Uno del mundo ha reconocido que el deporte que primero vio en directo, y que más ganas tenía de asistir, es el… tenis de mesa. Tal cual. El Número Uno es un Número Uno. Hay que quererlo. El asunto, más allá de que Scottie sea un tipo peculiar, es que es un enamorado del ping pong. «Me gusta mucho, lo jugamos mucho en el PGA Tour y en la Ryder Cup y tenía mucha curiosidad de ver la competición en directo en unos Juegos. Os tengo que confesar que cuando jugaba yo pensaba que tenía un cierto nivel… Definitivamente, yo juego a otra cosa después de ver lo que vi ayer», explica simpático.
Scheffler lleva tres días en París. Llegó el viernes, el sábado vio el tenis de mesa, el sábado hizo turismo por París y hoy tenía previsto acudir a la gimnasia artística. «Estoy disfrutando. Quiero empaparme de la experiencia olímpica, aunque no se me olvida para lo que he venido aquí. Hay que encontrar el equilibrio. Hasta el martes voy a tratar de disfrutar de los Juegos, el miércoles ya no voy a ver nada porque toca estar centrado en el torneo que empieza el jueves».
Y es que Scottie no oculta el objetivo. Siempre con los pies en los suelo, pero igualmente ambicioso. «No he venido a París a ver tenis de mesa, por mucho que me guste. He venido a ganar la medalla de oro. Es el gran objetivo. También os digo que si no gano el oro, no se acaba el mundo, pero ese es el objetivo. Sería algo muy especial», confiesa.
En cuanto al día de turismo por París, Scheffler reconoce que alucinó con el Louvre. «Me pareció que había mucha gente y que es muy grande. Llevábamos como dos horas viendo cosas, todas espectaculares, y creo que apenas llevábamos un 10 por ciento del museo. Para verlo todo hay que estar ahí tres días. Me encantó. Los cuadros son increíbles. Vimos la Mona Lisa y es alucinante. Me llama mucho la atención lo antiguos que son y lo bien que se mantienen. Me lo pasé muy bien leyendo la información del año en que fueron pintados y los materiales que se usaron. Muy interesante», señala.
Scottie, eso sí, no tuvo problemas con la gente. «No creas que me reconocieron mucho. Alguno que otro me miraba raro, pero no fue como entrar en una sala llena de gente y hacerse 100 fotos. Más bien fue como una foto cada diez o quince minutos. Estuvo muy bien», apunta.
En cuanto al campo, Scheffler advierte de que el rough no está tan duro como en la Ryder y, de momento, los greenes están receptivos. «Vi la Ryder 2018 por televisión y el campo está bastante diferente. Además, Ted Scott estuvo aquí y me lo ha confirmado. También me ha dicho que en la Ryder cambió mucho en los días de prácticas a la competición. Veremos si se pone muy duro para el jueves», explica.
Por último, Scheffler señaló que el calendario es un reto y no descarta hacer algunos cambios en 2025. «Es lo que elegimos nosotros y no hay queja. Preferimos comprimir más la competición y tener más descanso seguido. Sin embargo, la verdad es que está siendo complicado: el THE PLAYERS, los Grandes, ahora los Juegos, después la Presidents… es mucho. Es probable que el año que viene haga algunos ajustes».



