Inicio Masters de Augusta Masters de Augusta 2008 La vida (en Augusta) sigue…

La vida (en Augusta) sigue…

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Por David Durán

Con Sergio García y José María Olazábal fuera del corte la decepción es grande y hay que asimilarla. Sobre todo con Sergio, por una razón muy sencilla: en sus últimas apariciones pocos son los jugadores que están pegando igual o mejor a la bola, y sin embargo el español no consigue traducir ese hecho palpable y casi matemático (con las estadísticas en la mano) en resultados sobresalientes…

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García, ayer en el hoyo 1 de Augusta

Duele especialmente porque sus detractores (aquellos que le piden la luna y, cuando la tengan, le pedirán el sol…) van a sentirse conquistadores de nuevos 'territorios' para desplegar a gusto sus críticas. Esto es así y hay que asumirlo con deportividad. Tiempo habrá para que este joven jugador de Borriol nos cargue a otros de razones, si es que no lo ha hecho ya en los últimos nueve años, que yo creo que sí. 

Tripatear cuando estás a cuatro o cinco metros para birdie y, por consiguiente, salir de ese hoyo con un bogey (si no me equivoco, a Sergio le ha pasado en el hoyo 16 el jueves, por ejemplo), es algo que puede ocurrir en Augusta. Lo vemos cada año. No sólo le pasa a Sergio. Sin embargo, estas situaciones, repetidas, definen y separan en el Masters, como mínimo, a quienes se ganan la opción de jugar el fin de semana y quienes no. Sergio no ha pateado bien. Hay que decirlo bien claro: en el Augusta National no se puede dejar la bola mucho más cerca de bandera, de un modo regular, de como lo ha hecho Sergio García, así que no hay otra explicación…

Su media de putts por green ha sido sensiblemente superior a la de la media del resto de jugadores: 1,75 putts por green de Sergio, por los 1,65 de la media del resto de jugadores. O lo que es lo mismo, si multiplicamos la diferencia entre un cifra y otra (0,1) por los 36 hoyos que ha jugado, resulta que Sergio se ha dejado 3,6 golpes en los greenes. Resumiendo: pateando a la altura de la media, hubiese pasado sobrado el corte y rondaría una cifra de PAR.

Más cifras: de los 45 jugadores que han pasado el corte, sólo dos han pateado peor que Sergio, Cabrera (1,81) y Wagner (1,78), y de los 48 que se han quedado fuera, sólo diez muestran peores medias con el putt en la mano.

Un buen ejemplo: Adam Scott, jugador de perfil similar y al que se trata con un nivel de exigencia parecido, casi ha clavado las estadísticas de Sergio en todos los segmentos: han cogido las mismas calles (21 de 28), prácticamente han cogido los mismos greenes en regulación (Sergio, uno menos: 22; Scott, 23), pero el australiano, incluso estando por encima de la media (1,67 frente a 1,65) ha patedo mejor y le ha bastado para pasar el corte con +2. A este nivel, los matices son trascendentales.

Las matemáticas tienen su cabida en golf, aunque no lo expliquen todo, ni mucho menos.

Miguel Ángel Jiménez ha sabido exprimir sus armas con un juego de tee a green inmejorable para lo que es su golf. Y con el putter, sobre todo ayer, estuvo bien: 1,64 putts de media por green.

Olazábal, sin embargo, ha sufrido mucho hasta llegar a los greenes y así es imposible en Augusta. No se le puede pedir mucho más, ha notado el cansancio… Pero seguro que a él no le valen esas excusas. Esa es su seña de identidad: no conformarse jamás y exigirse más que nadie.