Inicio Masters de Augusta Masters de Augusta 2008 Trevor se la tenía guardada a Augusta

Trevor se la tenía guardada a Augusta

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Hace justo un año, el martes de la semana del Masters, Immelman comenzó a sentir escalofríos, fiebres altas y acabó completamente deshidratado…

El sudafricano fue ingresado en el hospital y se vio de repente en una cama, pensando si debía borrarse del primer grande del año mientras las gotas de suero resbalaban por el gotero. Pero Augusta es mucho Augusta. Sacó fuerzas de no se sabe muy donde y se pudo en el tee del 1. Sin comer apenas nada y medicado hasta las cejas mantuvo el tipo en un Masters infernal, de los más duros que se recuerdan en los últimos años.

No sólo mantuvo el tipo, sino que tuvo la casta suficiente de pasar el corte. "Fue como si hubiera ganado el Masters". Acabó en el puesto 55. El torneo tuvo un final feliz, pero la historia no había terminado, ni mucho menos. 

ImageUna semana después se encontraba en Hilton Head para disputar el torneo del PGA Tour cuando sufrió una crisis parecida. Se borró del torneo y se fue a su casa a descansar. A los pocos días, le repitió este mismo ataque estomacal.

Se encerró en un hospital para encontrar una respuesta a tanta indisposición. Como si de un capítulo de la serie House se tratara, acabaron encontrando un huésped inesperado en su cuerpo. Un parásito era el causante de los problemas. La solución fueron antibióticos a granel, una dieta libre de lactosa y mucho arroz.

Immelman tardó un mes en recuperase y perdió 10 kilos. "No me encontré con la misma fuerza que tenía antes hasta tres o cuatro meses después", recuerda el sudafricano.

Pero su estado físico se había convertido en una novela por entregas y aún tenía más capítulos. Una vez que parecía recuperado, ganó en su tierra el Nedbank Challenge. Justo a la semana siguiente sufrió unos terribles dolores abdominales que le obligaron a retirarse del Open de Sudáfrica.

Acabó de nuevo en el hospital, lo examinaron de arriba a abajo y encontraron un tumor del tamaño de una pelota de golf. Afortunadamente los análisis desprendieron que era benigno. La única secuela que le quedó fue una cicatriz de 17 centímetros en la espalda, más o menos como la cornada de un toro.

Le ha costado recuperarse. De hecho, en 2008 sólo ha conseguido pasar dos cortes en los seis torneos que ha disputado en el PGA Tour, poco bagaje para el rookie del Circuito Americano en 2006.

Ahora lidera el Masters de Augusta tras la segunda jornada. Queda mucha tela que cortar, sobre todo hoy, pero que le quiten lo bailao.

El pequeño sudafricano vuelve a ser protagonista en Augusta, pero por motivos muy distintos a los del año pasado. Concretamente, por los motivos que todos los analistas y sus compañeros veían. No en vano, Immelman ya fue quinto en el Masters de 2005 y el gran Gary Player aseguró un día que su swing le recuerda al de Ben Hogan.