Inicio Masters de Augusta Masters de Augusta 2009 SERGIO, BELLYSIMO

SERGIO, BELLYSIMO

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Nos encontramos ante uno de los mejores Masters de los últimos tiempos. El dato: 16 de los 20 mejores jugadores del mundo van a luchar por la victoria el fin de semana. Se está viendo un gran espectáculo de golf.

Los líderes, Chad Campbell y Kenny Perry (ambos con -9) llevan por detrás, en un margen que no supera los siete golpes, a Cabrera (-8), Clark (-5), Kim (-4), Sabbatini (-4), García (-4), Furyk (-4), Stenson (-3), Vijay Singh (-3), Ogilvy (-3), Mickelson (-3), Tiger (-2), Harrington (-2), Westwood (-2), Villegas (-2)… Y sin olvidarnos, sólo faltaría, de Miguel Ángel Jiménez (-1). Quien se atreva a dar un favorito claro es un osado.

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A Tiger, en todo caso, se le ha quedado hoy cortita su estrategia de acoso y derribo: acoso el jueves, viernes y sábado, y derribo el domingo… Porque se le han metido muchos gallos en el corral. La batalla, en tantos frentes como hoyos tiene el campo, será apoteósica. Uno no quisiera ponerse en la piel del realizador de televisión…

Hemos tenido, eso sí, que decir adiós con tristeza a José María Olazábal (+2), que se ha quedado fuera del corte por un maldito golpe. En el hoyo 18, aún tiró un putt lejano que no entró por unos centímetros… Sinceramente, merecía quedarse, pero la crudeza del Masters no hace distinciones. Tampoco Álvaro Quirós tuvo opciones de completar la machada de pasar el corte (ver crónica provisional de la tarde del viernes).

Con la llegada del último partido, Sergio García (-4) ha disparado la ilusión patria y, para qué engañarnos, lo ha hecho cuando menos se esperaba. Después de escucharle hablar tras firmar su tarjeta del jueves (a través de Golf+), el planteamiento más optimista que uno podía hacerse era, como mucho, el de verlo pasar el corte y raspadillo… Había dicho: «si juego el fin de semana ya habré hecho mucho…»

Las condiciones de juego, además, eran mucho más complicadas que el primer día. Quién sabe, quizá ha sido eso precisamente lo que ha inspirado al genio de Borriol. Nunca lo sabremos. Sí conocemos que no pasa por su mejor momento anímico (son cuestiones personales que hay que respetar) y que, precisamente por eso, su equilibrio no andaba bollante, y en recorridos como este (en todos…) la parcela psicológica es sencillamente vital.

Pero Sergio decidió ayer, quizá consultándolo con la almohada, que aún tenía que morir matando, que no podía sacar bandera blanca. La labor de su caddie, Glenn, y en general de quienes lo rodean ha tenido, seguro, un peso decisivo. Hoy, de hecho, se le ha visto en ritmo desde el primer momento. Aunque haya tardado en llegar el primer birdie, se ha visto su buena disposición desde el tee del hoyo 1. Preocupado, pero metido. Con rostro serio, pero comprometido.

Ha firmado la segunda mejor tarjeta del día (67), y de paso su mejor registro en los últimos cinco años. Hoy sólo le ha hecho sombra la versión extraterrestre de Anthony Kim, que ha firmado once birdies en una vuelta absolutamente disparatada (por buena), de locura.

El belly putter ha sido en esta segunda jornada un arma de precisión en manos de Sergio (también lo fue el jueves, en realidad), que ha metido exactamente los putts que tenía que meter, y alguno más. La victoria depende de mil matices, pero el español se ha puesto a tiro de la gloria. Si le entran los putts sus rivales comienzan a caerse por arte de magia, porque su juego de tee a green, está más que dicho y escrito, raya la excelencia.

Y ahora, a seguir sacando el puño. Como en el hoyo 11 tras salvar un par delicado. Como en el hoyo 16, tras un birdie magnífico con putt de unos cinco metros después de que la bola besara literalmente la lona de la bandera. Como en el 18, con birdie final de tiralíneas. Y si toca acordarse de la madre que parió a quien sea o a lo que sea, pues uno se acuerda, pero nada de bajar los brazos. La tercera jornada la va a jugar junto a Jim Furyk, otra locomotora de garantías.

Miguel Ángel Jiménez ha cogido hoy menos greenes, pero es que ese ha sido hoy el plato de la casa para todos por la acción del viento. De todos modos, sigue haciendo un buen golf. Un detalle de su aplomo: tras un inicio vertiginoso con birdies a los hoyos 1 y 2, Miguel venía de hacer bogeys en el 9 y 10 y se enfrentaba a un Amen Corner que justo en ese momento estaba sacando las uñas. Pues bien, el malagueño se sobrepuso y solventó la esquina traicionera con dos pares (11 y 12) con sabor a birdie, porque un error podía dejarlo más que tocado… Este hombre se agarra con pegamento.

Sigue metido en el torneo y el sábado va a tener por delante una de esas jornadas que tanto le gustan. Las previsiones dicen que vuelve la calma y él va a ir unos partidos por delante… Si despliega el golf que viene haciendo y entran los putts volverá a meterse de lleno en la pomada. Y que el domingo decida.