John Daly vende merchandising a unos metros de Augusta mientras prepara a conciencia su vuelta a la competición
Los aficionados echaban un vistazo a las gorras, las camisetas, las toallas y los banderines que cubrían las mesas desplegables, pero lo que realmente venían a ver seguía dentro del vehículo de recreo de gran tamaño estacionado al otro lado de la calle del Augusta National.
«¿Dónde está John?», preguntaba uno. «¿Se está recuperando?»…
«Yo siempre hablo de las cosas que me han pasado en mi vida porque podrían ayudar a alguien», dijo Daly ayer a la agencia Associated Press. «Todos cometemos errores; todo el mundo sabe eso. Pero la mayoría de la gente tiene demasiada vergüenza o miedo como para admitirlo. Yo no, forma parte de mi vida», asegura mientras espera que algún aficionado compre una camiseta o un bola firmada con su autógrado.
A sólo unas semanas del final de su suspensión de seis meses en el PGA Tour, y más delgado que en los últimos años después de someterse a una operación de reducción de estómago, Daly ha iniciado en el Masters lo que se podría denominar su regreso.
El dinero que gana con la venta de sus productos —sólo dinero en efectivo, por favor— le ayudará a evitar la bancarrota. Los más de 20 kilos que ha perdido en las últimas ocho semanas contribuirán a que su prodigioso talento vuelva a estar bajo control.
Los aficionados siguen queriendo a Daly. Se deshacen por él como lo hacían cuando era el espectáculo favorito del golf, comprando sus gorras, ropas y libros, y haciendo cola para tener una oportunidad de hacerse una foto con él. Aparte de Tiger y pocos más, los que están jugando al otro lado de la calle no reciben tantas atenciones.
«Me parece increíble lo arropado que ha estado esta semana», señala Anna Cladakis, novia de Daly. «Eso, para mí y para John, ha sido importante. Ha sido la guinda en el pastel. Después de estar practicando y perder peso, que todo el mundo haya vuelto para arroparle … eso realmente ha ayudado a John».
Ganador del PGA Championship de 1991 y del British Open, su vida personal ha sido un desastre: dos visitas a centros de desintoxicación para alcohólicos, cuatro matrimonios, pérdidas en el juego y otros episodios fuera del campo de golf, le han convertido en una farsa de feria para unos y en una figura de culto para otros. No tiene patrocinadores por primera vez desde hace 17 años, y está «muy cerca» de tener que declararse en bancarrota. Ganó millones con publicidad a lo largo de los años, pero asegura haber prestado mucho dinero a mucha gente. El PGA Tour le impuso un castigo de seis meses que terminará de cumplirse en mayo.
«Siempre te sientes un poco avergonzado, pero ya sabes, te lo tomas con calma y dices, `Hey, todo el mundo comete errores'», explica Daly. «La mayoría de las cosas que me han pasado durante el último año, ha sido un problema de encontrarse en el lugar menos indicado en el momento menos oportuno, y la gente lo ha juzgado equivocadamente. Yo sé que no hice nada malo, pero cuando lo miras desde el punto de vista de la percepción, siempre estás equivocado.
Después de subir de peso hasta los 130 kilos, en febrero se sometió a una operación de reducción de estómago. Colocaron una banda de silicona alrededor de la parte superior de su estómago, reduciendo su tamaño y limitando su capacidad de comer. Ha pasado de llevar camisetas XXXL a la talla XL.
Sigue un régimen de alto contenido en proteínas, y lo que come debe masticarlo y masticarlo hasta que sea suficientemente blando como para poder tragarlo. ¿Alcohol? Daly dice que bebe ocasionalmente alguna bebida o cerveza, pero nada más.
«Tardo aproximadamente una hora en beberme una cerveza, porque sólo puedo beber a sorbos», explica Daly. «Bebo un poco, pero no mucho».
Cladakis añade: «Va a acabar por decirse, ‘Ya no me sabe bien'».
Daly también se está concentrando en su juego. Está trabajando con Rick Smith, el ex entrenador de Phil Mickelson, y tiene previsto ir a Europa a finales de este mes para jugar en España (Open de España), Italia e Irlanda, así como en el PGA Championship de Inglaterra. Daly dice que su juego largo es realmente bueno, pero que su juego corto va a llevar un poco más de tiempo.
Y pateando, digamos que hay una gran diferencia cuando la tripa no entorpece las cosas.
«Ya no tengo que inclinarme hacia atrás como cuando la barriga estaba colgando», confiesa Daly. «Yo y Rick hemos tratado de acortar el golpe de pateo. Los putts cortos van bien, pero en los largos, la velocidad no es buena. Ha sido difícil. Pero le he dicho a Rick, que voy a hacer lo que él me diga que haga.
Daly espera estar de vuelta en el PGA Tour a tiempo para el Colonial, que se juega del 28 al 31 de mayo. A pesar de todo, Daly espera que todavía haya un hueco para él en este juego. «Creo que este es mi momento «, concluye Daly, que cumplirá los 43 a finales de este mes. «Ya no tengo mucho que demostrar. Sólo tengo que demostrarme algunas cosas a mí mismo».


