
Diario del Masters a 2,07
Augusta es alucinante. Gracias, Miguel. Es mi primer Masters y lo voy a vivir desde dentro, en las entrañas. Gracias, Pisha. La primera impresión impacta. El campo es perfecto. Si lo hubieran diseñado por ordenador y te lo enseñan en una pantalla gigante no estaría mejor. El rough de Augusta está mejor que la calle de la mayoría de los campos en España. No falta un detalle…
Vivimos en una casa de madera espléndida, muy antigua, a sólo dos kilómetros de Augusta. Está fenomenal. Jiménez viene aquí desde hace siete u ocho años y lo reciben como a un héroe. Lo adoran. Hay una pancarta gigante que dice: «Ánimo, Miguel». Sí, como en los Pirineos, pero en el corazón de Atlanta. Yo me quedo en el gallinero de la casa, alucinante, precioso, aunque de vez en cuando te vienen a la cabeza imágenes de pelis de miedo… La mejor terapia es soñar que haces un hoyo en 1. Mano de santo.
Como el que ha estado a punto de hacer Miguel en el hoyo 16 en su primera ronda de prácticas. No ha entrado por un pelo. Había mucha gente y la ovación ha sido fantástica. Jiménez les ha correspondido con su genial saludo torero, lanzando la gorra al aire… Se caía aquello.
La primera gran sorpresa ha sido el calor. No lo esperábamos. 35 grados. Estamos pelados por el sol. Y los empleados de Augusta secando los greenes. No se entiende muy bien, aunque Miguel nos ha dicho que estaban un poco espesitos. Quizás se han pasado regando por la mañana. Sea como fuere, y con la previsión de calor que hay, no se preocupen, los greenes de Augusta estarán como espejos. Faltaría más.
Hemos visto a Tiger. Como para no verlo. La gente se ha volcado con él. Es lunes y habría unas 50.000 personas en el campo. Lo han ovacionado mucho. Y, de momento, hay que decir que está cumpliendo con su palabra. Jugaba el hoyo 18 con Furyk y Couples. Ha ensayado con tres bolas alrededor de green y nada más acabar se las ha regalado a unos niños. Estruendo de palmas. Óle Tiger.
En Augusta es imposible aburrirse. Hay un supermercado gigante dedicado al merchandising… Habrá que darse más de una vuelta por allí… También a decenas de sitios para comer. El ambiente es genial.
Miguel volverá a jugar hoy nueve hoyos (los 9 primeros) y después a practicar.
Por cierto, el pueblo de Augusta es como los veis en las películas: urbanizaciones, casa bajas, sheriffs tipo sheriffs… Todo muy americano.



