
El Masters se frota las manos. Augusta se frota las manos. El golf se frota las manos… Lo que se avecina este fin de semana es de órdago a la grande. Difícilmente podría haberse diseñado un panorama más espectacular. A pedir de boca. Ian Poulter y Lee Westwood comparten el liderato con -8…
Poulter parece haber alcanzado el estado de madurez idóneo para ganar un grande. Viene de vencer en el Accenture, ha preparado con la precisión de un relojero la cita de Augusta y tiene agallas más que sobradas para aguantar la presión de los últimos 36 hoyos del Masters.
Westwood lleva tiempo llamando a la puerta de un major. Lleva impreso en su brazo el sello de ganador de la Race to Dubai, su juego largo está al alcance de muy pocos o ninguno (1º en greenes en regulación) y está convencido de que puede ganar. Su seguridad en el campo es pasmosa. Pero mucho ojo a lo que viene por detrás…
A dos golpes están Tiger Woods y Phil Mickelson, entre otros. Qué mejor que ver a los dos mejores jugadores del mundo (con permiso de Steve Stricker) cazando en Augusta en la jornada del movimiento. Están finos. Mickelson ha estado muy cerca, incluso, de salir el sábado junto a Tiger. Pero su putt de birdie en el 18, que tiró con la decisión de un samurái, se pasó de fuerza, tocó el hoyo y no entró. Será divertido verles apretando cada tiro a bandera.
También con -6 está Anthony Kim, que viene de ganar en Houston y que no renuncia a su agresividad, pese a que el tío del mazo espera en Augusta detrás de cada brizna de hierba. Fiel a su estilo. Un bogey final le impide también salir con Tiger. También a dos golpes está el sorprendente Ricky Barnes, cuya discreta carrera salió del anonimato el año pasado en Bethpage (Open USA), para volver a adentrarse en la oscuridad hasta esta semana. Sorprendente. Y K.J. Choi, otro del que nadie puede fiarse. Como su compatriota Yang, un pasito por detrás con -5. El coreano ya sabe lo que significa ganar un grande.
El Masters tiene todos los ingredientes para elaborar un plato exquisito. Hasta Tom Watson y Fred Couples han aguantado firmes en el top ten con -3 y tendrán algo que decir el fin de semana.
En cuanto a los españoles, Sergio García (Par), gran reacción la suya con la cuarta mejor tarjeta del día, y Miguel Ángel Jiménez (+3) jugarán el fin de semana. García es el segundo mejor pateador del torneo, sólo por detrás de Bill Haas. Si ajusta su juego largo, con el que no termina de estar a gusto, puede ser protagonista el fin de semana. (VER CRÓNICA DETALLADA DE SERGIO GARCÍA Y JIMÉNEZ).
Álvaro Quirós (+6) se marcha de Augusta de una manera más dolorosa que el año pasado en cuanto al resultado, aunque con una actitud mucho mejor. Estuvo por momentos rondando la mejor tarjeta del día. Marchaba -3 una vez superado el Amen Corner, con los asequibles 13 y 15 por delante. Pero precisamente en el 13, otra vez en el 13, como el año pasado, se vino todo abajo. Tiró su bola al arroyo y se escapó con un doble bogey que ya no podría levantar. De hecho, entró en barrena: bogey al 14, 15, 16 y 17. Álvaro vuelve a dejar la sensación de que le puede hacer muy pocas a este campo. Es sólo una cuestión de detalles. “Me voy aprendiendo una lección”, aseguraba tras su vuelta.
Hay otros nombres destacados. Ernie Els ha terminado al par y ha sido la viva imagen de que nadie en golf está exento de un momento de absoluta enajenación. Marchaba -2 en el acumulado y afrontaba el 15, una buena oportunidad de acercarse a la cabeza. Se iba al lago de dos tras un mal golpe buscando el green. Su cuarto golpe, después de dropar, se volaba el green, muy largo. Su approach volvía a marcharse largo por el ondulado green del 15. Tanto, que el sudafricano dejaba de ver su bola que cogía la pendiente cuesta abajo hacia el agua. Desesperado, pidió otra bola al caddie para volver a dropar. Cuando ya la tenía en la mano, dispuesto a dejarla caer, fue avisado por el público de que su bola anterior no se había ido al agua. Tremendo.
Importante también lo que ha hecho Matteo Manassero (+3). El joven italiano vuelve a poner de manifiesto que está llamado a hacer grandes cosas. Con apenas 16 años y su primera aparición en Augusta, ha conseguido pasar el corte. Bravo. Bien también por Ángel Cabrera, que demostraba su carácter embocando un difícil putt de birdie en el 18 para entrar en el corte. Veremos al campeón el fin de semana. La guinda.


