
La tierra de Augusta ha retumbado. Los pesos pesados del golf mundial se han puesto en marcha, han apretado el paso y han empezado a estirar el cuello, a dejarse ver… Los gallitos han aprovechado el viernes para dejar atrás un primer día gris y mostrar sus poderes…
Y al frente de todos ellos, el Tigre… Woods (-7) ha firmado 66 golpes, la segunda mejor vuelta del día, y se ha colocado en tercera posición, a tres golpes de Rory McIlroy (-10), un líder más que sólido. El norirlandés ha sido capaz de dar continuidad a su magnífica exhibición del jueves con una vuelta notable de 69 golpes. No le ha temblado el pulso, pese al ruido de sables que se estaba generando detrás suyo.
Tiger ha encabezado la fiesta en 'Business Class'. Como invitados de lujo han asistido Lee Westwood (-5) (hoy 67 golpes), Luke Donald (-4) (68), Furyk (-4) (68) o el mismo Ogilvy (-6), que ha conseguido repetir la ronda de 69 golpes del jueves. Todos ellos se han metido entre los 12 primeros del Masters. Están en seis golpes. Augurio de un fin de semana espléndido. Y en todo el meollo tenemos a dos españoles: Álvaro Quirós (-6) y Sergio García (-4). También Jiménez (Par) ha pasado el corte. La Armada sólo pierde una unidad, José María Olazábal.
Tiger Woods ha sido el gran protagonista del día. Todo empezó en el hoyo 8. Hasta ese momento estábamos ante una vuelta más de Tiger, insulsa, sin picante, errática, lo habitual en los últimos tiempos, vaya. Sin embargo, en ese hoyo 8 (par 5) embocaba un buen putt de birdie y se disparaba la máquina. Otro birdie en el 9, con otro gran putt de unos cinco metros. Birdie también en el 10 con un tirazo desde la calle y, acto seguido, gran par en el hoyo 11 metiendo un putt delicadísimo de unos dos metros con una caída diabólica. El putter es lo que ha encendido a Woods. Como en los viejos tiempos. Esos putts le han permitido coger mucha confianza y ha empezado a pegar tiros soberbios. Los del 13, 14, 16 y 18 tienen sitio reservado en los highlights del día. Y hoy sí ha rematado con el putter. Sólo se le ha escapado vivo el del hoyo 16.
¿Se puede decir que Tiger Woods ha vuelto? Hay que ser prudentes. Apenas se trata de la segunda vuelta del Masters, pero lo cierto es que ha sido la mejor exhibición de golf continuada de Tiger en mucho tiempo, posiblemente desde que está con Sean Foley. Ha hecho siete bajo par en once hoyos. El suelo temblaba. Hasta ha recuperado la mirada Tiger, esa cara que sólo él sabe poner cuando las cosas van saliendo según lo previsto y marcha concentrado.
Eso sí, hay una diferencia con los viejos tiempos. Antes, cuando Tiger se ponía en marcha la tierra temblaba y sus rivales también. Ahora no es así. Miran a Woods a los ojos, sin miedo. Se presenta un Día del Movimiento interesantísimo.
Westwood y Donald se han subido a tiempo al avión para la fiesta. Quieren pelear el Número 1 y lo han vuelto a demostrar en Augusta. Lee ha vuelto a meter buenos putts y Luke ha dejado atrás es extraño comienzo plagado de errores. Por contra, se han quedado en tierra sin billete Kaymer, que tiene atravesado Augusta y no sabe cómo meterle mano, y McDowell. Otros nombres ilustres que no han pasado el corte son Kim, Mahan, Goosen, Harrington o Francesco Molinari.
La vuelta del día ha sido para Jason Day (64 golpes), un joven australiano llamado a hacer cosas muy importantes. Ya ha ganado en el PGA Tour y se ha instalado en la élite con una facilidad y serenidad pasmosas. Su repertorio ha sido sensacional. En su contra juega la presión. Tiene a todo un país detrás soñando con lograr al fin la primera victoria en Augusta.
McIlroy no ha fallado esta vez en la segunda ronda de un grande. Al contrario, ha reforzado su liderato con otra gran vuelta, serena y contenida, pero muy efectiva. Habrá que ver cómo responde el sábado al bufido de Woods, aunque lo cierto es que McIlroy transmite la sensación de que no se deja impresionar fácilmente. Sólo ha hecho un bogey en 36 hoyos y se ha dejado apenas siete greenes sin coger en dos días. Bajo sus pies la tierra no temblaba.


