
No vamos a quedarnos con el bogey final de Sergio García en el hoyo 18. Sino más bien con esa tarjeta notable de 69 golpes que coloca al español en el top-ten, al acecho…
Es cierto que visto lo visto ha merecido algo más. Su juego lo ha merecido. Pero lo importante son las sensaciones que ha transmitido. De control absoluto en muchos momentos. De paciencia. Y de capacidad de reacción. Se le ha visto, en general, templado en el tee y en los greenes. No hay mejor modo de empezar en el Augusta National.
Atención a los siguientes datos: hace ocho años que Sergio García no comenzaba de un modo similar el Masters. En 2003 también entregaba un 69 el jueves. Su mejor inicio data de 2002 (68).
Pero es que hay que ir más allá. Mucho se ha hablado y escrito de que en este recorrido el de Borriol nunca se ha acabado de encontrar a gusto y sereno. Es cierto: hoy acaba de terminar su 39ª vuelta de competición en el Augusta National, en su decimotercera aparición en este torneo, y sólo en cuatro ocasiones había bajado de los 70 golpes. La de hoy es la quinta ocasión.
No deja de ser una excelente noticia. Quizá incluso una prueba de que algo está cambiando. Y de que esa nueva filosofía con la que ha afrontado la semana da buenos resultados: 'tengo que hacerme al campo porque él nunca va a amoldarse a mi…'. García ha sufrido en Augusta lo que no está en los escritos, quedándose cinco veces fuera del corte (lo pasó en otras siete ocasiones), unos registros nada habituales para el genio de Castellón. Veamos si la historia puede ir cambiando.
Ricemos el rizo estadístico. Desde aquel año 2003, en el que comenzara también con un 69, la media de golpes de Sergio en la primera ronda del Masters, antes de jugar hoy, estaba en 74,28 golpes. No está mal bajarla más de cinco golpes en este 2011…
Terminaba con un gesto de rabie en el 18. Lógico, después de emborronar ligeramente una gran vuelta tras fallar un putt de par muy delicado. Pero la moraleja de este día la va a sacar un par de horas después. Y entonces seguro que sonreirá, así como quien no quiere la cosa…


