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Reflexiones y datos finales tras el Masters

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1. Por primera vez en su carrera Tiger Woods encadena once 'majors' sin ganar.  Desde aquel US Open de 2008 a nuestros días…

Su peor racha en este sentido, hasta hoy,  se había dado  entre su triunfo en el Masters de 1997 y el del PGA de 1999 (aquel que le ganó a Sergio en Medinah).  Entonces pasaron entre medias diez 'majors'.  También pasaron diez 'majors' entre el US Open que ganaba en 2002 y el Masters de 2005.

Un argumento de peso que relativiza este dato es aquella grave lesión de rodilla que dejó K. O. a este gran campeón durante ocho meses después de ganar aquel US Open de 2008. Luego vendrían los problemas extradeportivos. Pero tampoco obviemos que las lesiones (o enfermedades) y los vaivenes vitales forman parte inseparable de la carrera profesional de cada cual. ¿Hasta dónde habría llegado Severiano si su espalda no hubiera dicho basta? ¿Cuántos 'majors' y victorias más podría tener Olazábal sin esos parones por enfermedad de dos y tres años?

2. ¿Hemos asistido este año 2011 a la versión más 'light' del Augusta National en toda su historia?

A ver. Aclaremos. lo de 'light' es una manera de hablar, porque este campo de light no tiene nada, en ningún sentido. Dicho esto, sí es cierto que 2011 ha sido la edición, por ejemplo, donde más jugadores han finalizado con un resultado de doble dígito bajo par en toda la historia (y van 75 ediciones…). Fueron siete los que acabaron con un acumulado de diez abajo o mejor.

Además, se ha igualado el  mayor registro histórico de jugadores que han finalizado bajo par (34), que ya se había dado en 2009 y 1991.

Estos datos  tampoco demuestran nada de un modo rotundo e inapelable, porque entre otras cosas el listón medio de calidad sube y sube. Pero a lo mejor  dan pistas.

3. Si queda claro que era un Augusta National diferente. Los greenes estaban algo más lentos, indudablemente. Y las zonas de escape no estaban tan peladas, tal y como explicó repetidas veces Ignacio Gervás en la retransmisión del Canal + Golf.

Al que le guste, está en su derecho. Pero si Augusta es leyenda y tradición es por algo… Demasiadas bolas, a nuestro juicio, se quedaron frenadas al borde del green, o incluso a unos  palmos del agua. Cuestión de gustos.

4. El 65 de Álvaro Quirós queda  grabado a sangre y fuego. Que no pudiera darse finalmente una opción de triunfo no debe empañar semejante logro. Y también anotamos  sus palabras de despedida, una vez finalizada la última ronda: "este campo y yo poco a poco nos vamos haciendo… Le estoy cogiendo el puntito y el gusto a jugarlo".

5. Suelen decir los grandes jugadores que el Número Uno del mundo no es un objetivo en sí mismo. El objetivo es jugar bien, ganar, y lo que tenga que venir, que venga. Y nosotros les creemos. Tiene su lógica a esos niveles. La cuestión es: hay que ver de qué modo y manera se diluyen las opciones de victoria de Phil Mickelson cuando aspira al trono mundial. Una casualidad que cobra ya rango de maldición.

6. Los tiempos en que se tachaba de 'zumbao' o 'nenaza' a los deportistas que buscaban ayuda psicológica, mental o emocional (llámenlo como quieran), han pasado a mejor vida hace mucho tiempo. Seguro que a Sergio García le vendría de perlas llegar a la conclusión de que necesita ayuda profesional en ese sentido. El solo hecho de admitirlo al ciento por ciento significaría, en realidad, un avance del cincuenta por ciento en la terapia.

7. José María Olazábal se ha visto con Butch Harmon en Augusta. El vasco anda realmente molesto con su juego, pero se ha traído de Estados Unidos la descripción teórica de su 'enfermedad' técnica. La explicaba de un modo general ante las cámaras del Plus. Así que nos atrevemos a afirmar que en 2011 va a luchar por la victoria algún domingo. Ahí queda eso.

8. Charl Schwartzel es un ganador de campanillas, pero también el vivo reflejo (otro más) de que, a día de hoy, los candidatos al triunfo final en un Grande ascienden a cincuenta o más. En los últimos años  los ganadores de 'majors' han salido multitud de veces desde más allá del puesto 20º, 30º y hasta más allá del 40º, del 50º, del 60º y del 70º del ránking mundial: Zach Johnson, Immelman, Cabrera, Glover, Cink, Yang, McDowell, Oosthuizen, Schwartzel… (datos todos ellos confirmados uno a uno en el archivo del ránking mundial).

De hecho, en los últimos 17 grandes, desde 2007 incluido a nuestros días, cerca del ochenta por ciento de los ganadores han venido desde más allá del top-ten mundial. Magníficos tiempos para la lírica. Anímense, señores…