
Las cosas (los putts) salen o no dependiendo de matices tan absurdamente finos como una brizna de hierba, o un error centesimal de lectura. Pero hay maneras y maneras de firmar un 71 en el Augusta National…
Y el modo en que Sergio García (-4 y puesto 12º) ha gestionado hoy su segunda vuelta en el Masters es, a todas luces, tremendamente positivo. Cada día puede no tener nada que ver con el anterior, o con el siguiente, que los nervios se le ponen a uno a flor de piel en un visto y no visto, pero el gesto contenido de García es un síntoma magnífico. SERENIDAD. Con mayúsculas.
Nos hemos acostumbrado, quizá peligrosamente, a psicoanalizar al de Borriol casi en cada vuelta. Si sonríe, si no sonríe… Pero en realidad tiene sentido que así sea, pues su golf de tee a green no deja de parecer de lo mejorcito que uno pueda ver. Alternando algunos errores de los que nadie se libra, Sergio está pegando muy sólido a la bola. Con mucha intención. Con tanta calidad como el que más. Es una etiqueta, en realidad, que ha llevado colgada toda su carrera. Y hay que celebrar que aún siga ahí puesta, después de aquel parón forzado por el hastío.
Ningún error, ningún asomo del mal fario que a veces parece acompañarlo, lo ha sacado hoy de sus rutinas, de su trabajo, de sus casillas. ¿Un bogey? Pues habrá que hacer un birdie…
Por primera vez en mucho tiempo Sergio García ha jugado un viernes en el Augusta National con el objetivo claro y conciso de estar con los de arriba. El resultado dice que se ha quedado a medio camino, pero los 36 hoyos que restan y esa actitud de reciedumbre serena (capacidad para encajar los golpes…) nos sitúan en un escenario más que interesante. Sergio lleva el semblante de Major.
Llega el momento de la verdad. Y las señales que emite vienen a decirnos que tiene en sus manos, en su cabeza y en su bolsa ese 66 (a lo mejor no hace falta tanto) que catapulte sus opciones.
Mañana sale por delante de los últimos partidos, en compañía de Ángel Cabrera, si no nos fallan las cuentas. Quizá puedan ir los dos sembrando de minas el camino a los líderes. O al menos mantener vivas las posibilidades de triunfo pensando en un domingo vibrante y suicida.
Sergio, en realidad, y sin haber estado pateando nada mal, necesita una explosión de júbilo en los greenes, porque sí se está fabricando numerosas opciones de birdie. Ardua tarea en el Augusta National, es cierto. Porque además habrá que ver cómo están los greenes este sábado. Y las previsiones cuentan con la llegada del viento…


