Inicio Masters de Augusta Masters de Augusta 2011 Sergio ‘corteja’ al Augusta National

Sergio ‘corteja’ al Augusta National

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Las expectativas acerca de un determinado objetivo deportivo se las lleva todas el viento con una facilidad pasmosa…

Salvo que uno se refiriera hace 'veinti y pocos' años  al Milan de Arrigo Sacchi, o hasta hace un par de añitos a Tiger Woods, o en estos tiempos al Barcelona, salvo en estos casos, y pocos más contados con los dedos de una mano (Federer, Nadal…), así suelen darse las cosas en el deporte profesional de élite.

Y hay un deportista en España que ha sufrido más que nadie los rigores de las expectativas. Hasta el punto de aparecer ensombrecida ante muchos una espectacular y refulgente hoja de servicios. Nos referimos, por supuesto, a Sergio García.

Y esta semana, en Augusta, ¿qué?

Vayamos más allá de la ilusión y hagámoslo de un modo objetivo. A Sergio se le ve este año más cómodo que nunca en Augusta. Y puntualicemos: comodidad no significa alegría desmedida, euforia desbocada ni vaticinios de éxito y gloria.

Significa que Sergio ha modificado ligeramente su filosofía. 'Si nunca me he llevado bien con este campo, tratemos de limar asperezas y de cortejarlo de otro modo…', parece haberse dicho el de Borriol. Y en esas anda. La ansiedad, al fin, en el trastero: en sus actuales circunstancias no tiene nada que perder. Absolutamente nada.

Tiempo habrá de disparar las pulsaciones si uno está bien colocado el fin de semana. Tiempo habrá, incluso, de perder la paciencia, pero ya es un avance no hacerlo antes de que comience el torneo.

Tratemos de meternos de nuevo en la cabeza del español: 'poco a poco. Y asumiendo como un reto deportivo los jeroglíficos que plantea el Augusta National. Tengo que hacerme al campo porque él nunca se hará a mi…'

El martes jugó dieciocho hoyos. No es la primera vez, por supuesto, pero no crean, no es lo habitual ver a Sergio jugar 18 hoyos del tirón en una ronda de prácticas en Augusta. Son multitud los jugadores que recorren nueve un día y otros nueve al siguiente.  Las rondas de prácticas aquí también desgastan mucho: hay miles de espectadores y el ritmo de juego es lento.

Marchó nueve de ellos en solitario y otros nueve junto a Luke Donald. Y hoy, otros 18. Magnífico síntoma y, de algún modo, prueba de todo lo anterior. Nueve de ellos, al menos, junto a Adam Scott. Piano, piano.