
Un Masters realmente extraño. Abundan las tarjetas bajo par, pero nadie consigue dispararse. Hasta ahora, quizá sólo uno: Rory McIlroy (-12 y líder en soledad, más que en solitario)…
¿Será porque los greenes están más lentos y 'acolchados' de lo habitual? Pues seguramente. Por un lado se para mejor la bola y se tripatea menos desde media distancia (tarjetas bajo par), y por otro lado son multitud los jugadores que están teniendo problemas para calcular la fuerza tirando para birdie (nadie se dispara). Desde luego, casi da grima ver los numerosos putts que se están quedando cortos este año en el Augusta National, incluso tirándolos cuesta abajo.
Más rarezas de este Masters: un jugador de 21 años anda dando lecciones de aplomo y estrategia (al menos hasta hoy…). No es un pipiolo cualquiera, porque McIlroy tiene ya tiros dados a su edad. Pero no deja de ser curioso. Puede decirse que tiene medio triunfo en el bolsillo con esos cuatro golpes de ventaja que hoy ha ganado sobre los segundos, ya que quizá le valga el domingo con una tarjeta de par…
Puede decirse, pero mejor no vamos a decirlo, porque todavía pueden ocurrir muchas cosas. Por ejemplo, ya es increíble que todavía no se haya visto al norirlandés metido en un lío de verdad esta semana. De hecho, casi forma parte de su modo de entender el golf y de su temperamento el hecho de chapotear en algunos charcos cada semana… Este no es nuestro Rory, que nos lo han cambiado (y muy bien que le va así).
Sin embargo, la tarjeta de 74 golpes de Tiger Woods (-5) no puede incluirse, para desgracia del campeón norteamericano, en el apartado de fenómenos extraños. Ya no es noticia la inconsistencia del Tigre. Queda claro, en todo caso, que mañana no puede ejercer ningún control. Necesita salir desmelenado y a tumba abierta. Aún así, y en el caso de que hiciera un vueltón, dependería seguramente de otros rivales.
Lo dicho, un Masters rarito: Mickelson (-3), principal favorito, no ha conseguido arrancar de verdad en toda la semana. El pepinazo lo han dado el sábado Ángel Cabrera (-8) y Adam Scott (-7) con sendos 67. Tendría gracia que Mickelson tuviera que poner la chaqueta al argentino. Tú me la pones a mí, yo te la pongo a ti… Tal y como se han puesto las cosas, Cabrera es ya un candidato claro a la remontada.
¿Más candidatos? Pues es de obligado cumplimiento situar en esta categoría a todos los -8, además de Cabrera: Jason Day, Schwartzel y Choi. Y sin olvidarnos de Luke Donald (-7), que puede volver a matar a más de uno suavemente con su canción…
¿Cómo debe afrontar la última vuelta McIlroy? Todo lo que no sea pensar en hacer birdies nada más empezar puede ser al fin y a la postre un auténtico desastre… Si al final vale una vuelta de par, o incluso un 73, magnífico. Pero salir con esa idea en la cabeza sería un suicidio.


