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Cuatro golpes increíbles de Seve y Chema

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Sentarse en la terraza de la casa club de Augusta y contemplar el paisaje es en sí mismo un placer para los sentidos. Hacerlo junto a Sergio Gómez, manager y segundo padre de José María Olazábal, mientras te cuenta historias, es una gozada impagable. Cumple su Masters número 24, pero «no consecutivos», aclara. Siempre de la mano de Olazábal. Es una enciclopedia. Memoria prodigiosa repleta de historias sensacionales.

Le pedimos que rebusque en su ‘archivo’. ¿Cuáles son los mejores golpes que ha visto a Seve y Olazábal en Augusta? Su primera reacción es un magnífico presagio. «Ufffff, hay tantos… De Seve me quedaría con dos momentos concretos. Uno es el famoso. Otro, el que nadie recuerda. El famoso fue el hoyo 13 (par 5) del domingo en 1983. Seve se estaba jugando el Masters y falló la salida. Se fue a los árboles de la izquierda, en medio de unas azaleas. Terrible. Estaba entre arbustos y flores, en una situación espantosa. Sólo pudo sacarla a la calle y ganar apenas unos metros. Pega el hierro 4 directo a bandera y la bola se queda a menos de dos metros del hoyo. Lujo. Birdie y Masters en el bolsillo. Se sacó un birdie de la nada. Es un hoyo que define perfectamente quién era Severiano», explica.

No obstante, el golpe que más le gusta a Sergio es, claro, el que nadie recuerda. «Aquello fue increíble. Fue en el 99, el segundo año que ganó Chema, en la primera vuelta. Hoyo 4, par 3. Seve pega el golpe de salida y se va muy a la derecha. Pero mucho, mucho. El green está defendido en esa parte por un búnker. Pues bien, se va a la derecha de ese búnker, al rough, con una situación muy inestable, con pinaza por abajo… Horrible.

La bandera estaba puesta en una loma de entrada al green, en mitad de la loma de un green durísimo. Los clavos ni se marcaban. Era imposible, pero lo intentó. Tiró un golpe por alto, jugándose el pellejo, la botó justo en el sitio, la bola increíblemente quedó muerta y fue poco a poco camino del hoyo. Se pasó tres metros y metió el putt de par. Todavía hoy no me puedo explicar cómo salvó el par ahí, desde el rough, con un green de mármol. Un genio». Y un dato final que aporta Sergio que hace aún más bestial la historia. «Ojo, que lo hizo con un sand de 54 grados, que era el que llevaba siempre, no con un 58 o con un lob wedge».

Vamos con Chema. «Todo el mundo recuerda el putt de birdie del hoyo 13 en el 99. Fue impresionante y muy importante, ya que estaba peleando con Greg Norman y el australiano había hecho eagle. La metió desde ocho metros. Sin embargo, si me tengo que quedar con alguno sería con otro en el hoyo anterior. Era el hoyo 12. Su golpe de salida se marchó al búnker del fondo. Con la bandera del domingo es casi imposible querer dejarla cerca del hoyo sin irte al agua. El margen es mínimo y el golpe es peligrosísimo. Chema se la jugó. ¡¡Vaya sacada de búnker!! La dejó a cinco centímetros a la izquierda del hoyo. Extraordinario». Sergio Gómez vino por primera vez al Masters en 1985 y le hizo de caddie a Chema en esa primera edición, en el 87, 89 y 90. ¿Y nunca ha jugado en Augusta? «No, le tengo demasiado respeto», afirma.

Sergio nos cuenta algún que otro secreto, más o menos conocido, pero que nunca está de más recordar. La obsesión por alargar el campo en Augusta empezó mucho antes de la remodelación profunda que se llevó a cabo hace unos años. «Antiguamente, las calles de Augusta estaban divididas en dos franjas horizontales, realizadas según la dirección durante la siega de la hierba. Una de las partes, desde el tee, se veía más brillante. Era la que tenía el pelo a favor. La otra era mate, pelo en contra. Todos los jugadores trataban de tirar por la parte que tenía el pelo a favor para ganar metros. La primera decisión para alargar Augusta fue cortar la hierba siempre con el pelo en contra», recuerda.

– José Carlos Gutiérrez, uno de los gurús del golf español, entrenador entre otros de Gonzalo Fernández Castaño, Jorge Campillo, Rafa Cabrera Bello, José Manuel Lara, Borja Etchart o Pedro Oriol, también debuta en este Masters de Augusta acompañando al madrileño. Es la primera vez que pisa el mítico recorrido de Georgia. Nos ponemos en sus manos de experto para que nos cuente desde un punto de vista técnico cómo es el Augusta National y qué podemos esperar de Gonzalo Fernández Castaño esta semana.

Da gusto escucharlo… (vídeo).

– La competición de Pares 3 que siempre sirve de apertivo al Masters tuvo que ser suspendida ayer por la tarde por culpa del mal tiempo (lluvia y tormenta eléctrica). Sólo unos pocos pudieron completar el recorrido.

Ganaron Padraig Harrington (se tercer título en este certamen) y Jonathan Byrd con -5. Hubo dos hoyos en uno: Mark Wilson y Thomas Bjorn. Los españoles no pudieron terminar los nueve hoyos. Nicklaus, Palmer y Player sólo pudieron jugar dos. Una pena. Es una de las atracciones que más entretiene al gran público. Por cierto, pudimos ver al tenista Andy Roddick haciendo de caddie a Zach Johnson. También se dejó ver por el campo Suzann Pettersen, la mejor jugadora europea del mundo.

– Bill Payne, presidente del Augusta National, compareció ayer como suele ser tradicional en la previa del Masters. El hombre no pasó un buen rato.

Se dedicó a despejar balones. Primero respecto a la no invitación a Ernie Els. «Nos encanta Ernie Els, somos fanáticos de él aquí y ojalá vuelva pronto a Augusta, pero no vimos pertinente ofrecerle una invitación». El otro asunto es aún más peliagudo y recurrente en el Augusta National.

Resulta que este exclusivo club de apenas 300 socios no ha admitido ninguna mujer miembro en su historia. Esta discriminación ha vuelto a saltar a la luz tras la llegada al cargo de presidente de IBM de una mujer, Virginia Rometty. IBM es socio de Augusta y uno de sus grandes patrocinadores. Los cuatro anteriores presidentes de la compañía informática han sido miembros del Augusta National. ¿Qué pasará con Rometty? Se le preguntó de forma más o menos agradable a Payne en nueve ocasiones. No respondió a ninguna de ellas. Balones fuera. «Esto es una decisión privada que corresponde a los socios», señaló.

– La obsesión en Augusta porque todo esté pulcro y reluciente alcanza límites insospechados. Ayer, a la salida del club, dos empleados, aspiradora de aire en mano, estaban limpiando la carretera de acceso al párking del público de Augusta. Estaban quitando las briznas de hierba y algunos restos de barro que dejan las propias ruedas de los coches. El aparcamiento está fuera del recinto del club. Increíble, pero cierto.

– Sergio García jugó ayer los nueve primeros hoyos. Aún andaba preocupado por la pequeña infección que tiene en un dedo de la mano izquierda y que le molesta ligeramente al agarrar  el palo. Confía en que hoy esté perfectamente.