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Un Masters de época

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Fred Couples y Jason Dufner (ambos con -5) lideran un Masters apoteósico. El Augusta National  rinde pleitesía a un jugador de época, Couples, ganador aquí hace justo veinte años, y se ve sorprendido por otro, Dufner, que parece haber salido del túnel del tiempo: por sus maneras tan personales en la era de la robótica, por su rutina, por su aspecto de jugón de club, de aquellos que te levantaban los cuartos…

El ingrávido y elegante Fred es de la generación de los Severiano, Lyle, Langer y Faldo. Pero en Augusta él detiene el tiempo. Hoy, siete birdies como quien se toma una piña colada.  Qué facilidad.

Sí, un Máster de época. Quizá la de Rory McIlroy (-4), que enseña unos andares de extraordinario campeón. De menos a más, sereno, impertérrito ante las dificultades que se presentan y dando una sensación de control absoluto de la situación. El fin de semana en Augusta son palabras mayores (bien lo sabe él), pero verdaderamente impresiona el talante del jovencísimo norirlandés en el campo.  

De época, por qué no, si además de un modo más o menos explícito vuelve a representarse la cesión de un testigo de las manos de Tiger a las de Rory. El norteamericano casi descarrila. Viernes Santo en el Gólgota. No daba una a derechas a partir del hoyo 4, llegando a patear un palo de su bolsa en el hoyo 16 por pura desesperación. El crédito que le queda esta semana es que cualquier otro, ante semejante avalancha de errores de toda clase, se habría ido a los ochenta impactos, seguro.

Tiger es consciente de que aquí ya no caben las medias tintas. O hace el sábado un vueltón de época (el registro dependerá de las condiciones de juego), o tampoco retomará esta semana la senda tortuosa que lleva a los 18 del gran Jack.

Después de una vibrante jornada de viernes, hay otros jugadores con hechuras más que suficientes para marcar una época que también han dejado las puertas del Masters abiertas de par en par. Lee Westwood (-4) y Sergio Garcia (-4), por ejemplo. Les hace falta la catapulta de Grande. Y desde ese punto, al cielo.

 El inglés ha sufrido hoy en los greenes, y sobre todo con un final desgraciado (doble bogey en el 18 desde el centro de la calle, fallando un putt de un menos de un metro), pero el revolcón apenas deja secuelas. Sigue arriba. Y el español no ha podido sumar un golpe más (68 al final) en una jornada brillante, limpia y bellísima de golf. Otra vez se marchaba con mal sabor de boca por culpa de un bogey en el 18, pero también hay que anotar que este hoyo ha vuelto a quebrar la cabeza de la mayoría.

Sergio juega junto a McIlroy la tercera ronda. Magnífica compañía. Como lo sería la de Phil Mickelson (-2), el último Príncipe del Masters, triple ganador y Merlín del Augusta National. Lefty ha puesto en orden el cacao del jueves con un 68 afilado. Él es así.

Un Másters, por último, que sin duda marcaría un récord de época si Miguel Ángel Jiménez (-3) se enfunda la chaqueta verde. Nadie lo ha hecho con los 48 cumplidos. Hoy ha salido reforzado tras una sólida vuelta de par. Al malagueño se le ve más concentrado que nunca. Retador y  mandón. A Tiger le ha dado un repaso curioso. Y hasta la coleta parece en estado de serena alerta.

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