Phil Mickelson sorprendió ayer a propios y extraños en el tee del hoyo 1. El jugador de San Diego vestía polo rosa, un color muy poco habitual en él. La elección no fue casual, ni mucho menos, formaba parte de una estrategia pensada al milímetro y que fue revelada a los periodistas nada más firmar su tarjeta. Detrás del rosa se escondía una fuente de inspiración.
No es mi color y no me gusta cómo me sienta. Nunca lo llevo, pero tuve una premonición después de estar un buen rato hablando el viernes con Arnold Palmer. A él le encanta el rosa y yo sentía que necesitaba algo especial el sábado para meterme en el torneo. Tenía uno en la maleta, así que lo cogí y me lo puse…», explicaba el propio Lefty. No le fue mal. Vuelta de 67 golpes y opción el domingo de ganar el Masters. Está a cinco golpes de Jordan Spieth. Fue el sexto 67 de Mickelson en Augusta, el segundo que hace un sábado. El otro lo consiguió en 2010 y ganó el Masters con otro 67 el domingo. Palmer ganó cuatro chaquetas verdes en seis años, entre 1958 y 1964. Nunca hizo un 67 el sábado. Su mejor resultado en tercera jornada fue un 68 en 1958, el año que ganó su primer Masters.
Eso sí, Mickelson asegura que no va a repetir color este domingo. Jugará de negro, tal y como hizo en 2004, 2006 y 2010, sus tres triunfos en el Masters. El zurdo saldrá a jugar en el penúltimo partido del día junto a Charley Hoffman. Spieth está preparado: «sé que el campo va a rugir al paso de Mickelson. El público adora a Mickelson, quién no adora a Mickelson«, afirmaba ayer el líder.



