Inicio Masters de Augusta Masters de Augusta 2015 La pócima mágica de Crenshaw y los elogios de Els

La pócima mágica de Crenshaw y los elogios de Els

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Si hacemos caso a las estadísticas del Masters de Augusta de los últimos treinta años Jordan Spieth tiene hoy un poco más difícil que ayer ganar la Chaqueta Verde. Hay una especie de maldición que viaja en buggie entre los los grandiosos árboles del Augusta National y que se encarga de hacer la vida imposible a los jugadores que se ponen en cabeza del torneo el jueves. De hecho, la última vez que un golfista ganó el Masters siendo líder todos y cada uno de los días recibió la Chaqueta Verde de Severiano Ballesteros. Ocurrió en 1984 y el héroe respondía al nombre de Ben Crenshaw, curiosamente el mentor del primer líder de este Masters.

Crenshaw es texano como Spieth y acogió en su regazo al joven talento desde el primer día. Jordan conoció Augusta el año pasado en su primera visita a través de los veteranos ojos de un golfista que pasa por ser uno de los mejores pateadores de todos los tiempos. ¿Les suena eso de patear bien, nacer en Texas y liderar un Masters? Hicieron juntos las vueltas de prácticas en 2014 y este año volvieron a repetir. No hay mejor maestro para la situación en la que se encuentra Spieth. De hecho, Crenshaw desmonta en un abrir y cerrar de ojos la bonita historia de la maldición y el buggie. «No me extraña nada esa estadística. Es muy difícil soportar la presión del liderato durante cuatro días en Augusta. Es un campo que te obliga a medir muy bien cada golpe, a decidir en cada momento cuándo tienes que atacar y cuando tienes que defender, y cuando uno está el primero, mirando por el retrovisor, sabiendo lo que están haciendo por detrás, es mucho más difícil tener la claridad necesaria para tomar esas decisiones. La vida del líder en Augusta es muy dura», explica.

Todos podemos estar de acuerdo con la disertación de Crenshaw, sin embargo la sensación que transmite Spieth es que la presión no va con él. Sus andares, sus maneras, su sonrisa, su concentración serena, sus celebraciones contenidas, sus enfados tímidos… todo resulta impropio en un jugador de 21 años. «Actúa y juega como si tuviera treinta y tantos años y llevara tres lustros en el PGA Tour. Es realmente impresionante», afirma Billy Horschel, ganador de la FedEX Cup y compañero de partida jueves y viernes de Spieth.

Ernie Els, probablemente uno de los grandes campeones más tranquilos sobre el campo que ha dado la historia, también alucina. El sudafricano disputa su Masters número 21, exactamente la edad que tiene Jordan Spieth. «Es asombroso. Qué jugador. Es imposible no imaginártelo ganando un buen puñado de majors. Es de lejos el golfista joven más equilibrado que he visto en mi vida. Es tenaz, tiene espíritu de lucha y además es el chico más encantador del mundo. Simplemente, él quiere sacar lo mejor de sí mismo en cada momento», afirma Els, metido en el grupo de los perseguidores, a tres golpes del líder.

Ayer, el chico tranquilo, después de entregar su tarjeta de 64 golpes y tomar el mando del Masters volvió a dar una lección de equilibrio: «Antes de venir a Augusta pensé sobre mis expectativas esta semana. Obviamente, cualquiera sueña con ganar el Masters. Supone dejar tu nombre escrito en la historia y crear un legado, pero lo más difícil es dejar todos esos pensamientos a un lado cuando te subes al tee del 1″, señala. Spieth, desde luego, lo consigue. Por cierto, Crenshaw se retira este año del Masters de Augusta. Él sí que puede estar muy tranquilo con su legado. Lo deja en las mejores manos.