– Charley Hoffman, a sus 38 años, se enfrentó ayer al mayor reto de su carrera deportiva. Por primera vez desde que salió de la Universidad de Nevada-Las Vegas, donde fue compañero de Adam Scott, el rubio jugador nacido en San Diego afrontó un día del movimiento en un major en el partido estelar. No sólo dio la cara, sino que tuvo los arrestos suficientes para jugar bajo par (71 golpes) y dejarse aún la oportunidad de ganar el Masters el domingo. Está a seis golpes, lejos, pero que le quiten ‘lo bailao’ tras entregar tres tarjetas bajo par.
Hoffman juega el PGA Tour desde 2006 y tiene tres victorias en su palmarés, sin embargo hasta este Masters 2015 era más conocido entre el gran público por su melena rubia que por su juego. Era el ‘Beach Boy’ del Circuito Americano. Ahora, le ha dado la vuelta a la historia. Se cortó la melena y tras este Masters, será conocido por lo que fue capaz de hacer en Augusta con ese peculiar guante verde tan propio de este campo. Al contrario que Sansón, a Hoffman le ha ido bien sin su larga cabellera, aunque no crean que fue una decisión tomada desde un prisma deportivo… «Es ley de vida, el pelo se cae y ahora soy un golfista más, no muy diferente al resto. Te digo la verdad, el pelo dejó de crecer como a mí me gustaba y mi aspecto ya no me convencía, por eso cambié de look», afirma.
Hoffman es un tipo muy normal. Cuando ganó el OHL Classic en 2014, la razón por la que está en el Masters, aseguró a los periodistas que su anterior victoria fue el nacimiento de su hija mayor cuatro años antes. Está en Augusta con toda su familia y su padre presume de hijo: «está logrando algo por lo que lucha tanto tiempo, así que estoy emocionado». Es el decimoquinto major que juega Hoffman y su mejor puesto fue un 27º, precisamente en el Masters, en su anterior participación. Hoy tratará de dejar en pañales aquel registro, aunque su gran objetivo esta semana ya está cumplido: conseguir los dos autógrafos de Nicklaus y Palmer en unas banderas de Augusta para subastarlos y sacar fondos para su fundación.
– Ya se conocen las banderas del domingo del Masters. La mayoría repite, pero hay algunos cambios significativos respecto al año pasado:
#Hoyo 8: Estará corta y en el medio y no larga.
#Hoyo 14: Estará en el medio y a la derecha, y no al fondo.
#Hoyo 15: A la derecha y larga, y no en el medio y al fondo.
#Hoyo 4: Corta, detrás del bunker, a la derecha; y no corta y en el medio.
#Hoyo 11: Estará larga y a la izquierda y no corta.
#Hoyo 17: Otra bandera que estará larga.
Ya ven, cambian un tercio de las banderas, las otras doce serán las clásicas, incluidas las tradicionales del hoyo 18, 13 y 12.
– Rory McIlroy tiene un número en la cabeza. «Creo que tendré que hacer 61 ó 62 golpes para darme una opción de ganar». Esta vuelta sería histórica, pues nadie ha bajado nunca de 63 golpes en una ronda de un major. ¿Posible? «Lo vamos a intentar», asegura McIlroy.
– No se extrañen si hoy vemos unos greenes mucho más duros que los tres primeros días. Ayer se quejó Tiger de este tema y ya saben lo que ocurre cuando Tiger se queja: «los greenes están muy blandos, demasiado, muy receptivos, por eso están pudiendo ser tan agresivos todos los jugadores. No es normal que pegues un hierro 4 en Augusta, haga pique y apenas se vaya un metro», reclama.
– Justin Rose tiene otro oportunidad histórica por delante. Ya fue el primer golfista inglés en ganar el US Open desde Tony Jacklyn y ahora tiene la oportunidad de ser el primero desde Nick Faldo. Y no sólo eso, si gana Rose sería también el primer europeo que se lleva el Masters desde José María Olazábal en 1999.



