José María Olazábal (+6) se marcha del Masters con una vuelta bajo par, 71 golpes, lo que no conseguía desde el año 2009 (en aquella edición, curiosamente, tampoco pasó el corte).
El vasco, según demostraba su expresión al finalizar su 90ª vuelta de competición en el Masters, se marcha en paz después de haber mirado a los ojos al Augusta National y de haberle ganado la batalla. En paz, sí, pero sin consuelo. «No me consuela el hecho de haber jugado hoy bajo par, porque de poco vale hacerlo cuando ya casi no te estabas jugando nada al haberte quedado el día antes casi sin opciones».
Al margen de la habitual ‘auto flagelación’, Chema entiende que, en efecto, algo había cambiado de un día para otro. «Es verdad que he jugado mejor que ayer en un día que además era más complicado, porque ha soplado más el viento. El jueves me vi sin escapatoria porque no salía nada, pero hoy ha sido distinto. Hoy todo el juego ha tenido más sentido«.
Ante la cámara de Canal Plus Golf reconocía, asimismo, que este año quizá escocía un poco más el hecho de quedarse fuera el fin de semana porque había jugado bien hace muy poco en Marruecos.
Realmente, Chema tenía esa sorpresa guardada y seis años después ha vuelto a jugar por debajo del par en el Augusta National. Por desgracia, no ha resultado suficiente.
Físicamente, en todo caso, está muy entero. Ahora va a descansar y a trabajar en su casa, y luego encadenará un buen número de torneos, comenzando por el Open de España.



