Tiger Woods (-5) ha concluido el Masters con un más que digno top-20 (17º). Aunque sus numerosos logros lo precedan, debe entenderse que está de nuevo en la buena senda. Eso sí, cada vez resulta más complicado imaginar el restablecimiento de su dictadura al frente del golf mundial.
El californiano sufría hoy un percance en el hoyo 9, cuando estrellaba el palo contra la raíz de un árbol que no había visto. Después sorprendía a propios y extraños cuando explicaba que se le había desencajado un hueso de una mano y que él mismo se lo había recolocado… El caso es que tiene la zona dolorida y habrá que esperar a ver el resultado de las pruebas médicas que se le van a realizar. De momento, eso sí, ha preferido no confirmar su próxima presencia en competición.
Tiger ha superado esta semana el examen del juego corto, que era lo que realmente le tenía más preocupado a él y expectante al resto. Sin embargo, sigue sin encontrar la magia en los greenes. Así es, lógicamente, mucho menos peligroso. Hoy ha vuelto a fallar algún putt más bien corto y terminaba con una vuelta sosa por encima del par.
Rory McIlroy (-12), su compañero de partido en la ronda definitiva, ha sido el mejor en el Augusta National durante el fin de semana con vueltas de 68 y 66. Y sin embargo, siempre ha estado fuera de la pelea verdadera por las grandes metas. Dice mucho a su favor, en todo caso, ese cuarto puesto final casi al tran tran… Va sobrado de poderío y recursos, hasta cuando no gana.



