Billy Horschel fue víctima de un extraño incidente durante su tercera vuelta en el Masters de Augusta. El jugador norteamericano vio cómo su bola era engullida por el lago justo cuando se acercaba a ella para marcarla después de tirar un buen putt de eagle.
Horschel alcanzó la parte izquierda del green del último par 5 del recorrido de Augusta en dos golpes, tiró un buen putt de eagle y cuando la bola se paró… o pareció pararse, a unos tres metros del hoyo, acudió a marcarla. Ahí fue cuando se quedó a cuadros. Justo cuando Horschel se agachaba la pelota comenzó a moverse de nuevo, muy lentamente, poco a poco, de manera angustiosa hacia el lago… Horschel miraba con asombro a su bola, no daba crédito, pero nada podía hacer salvo aguantar estoico ante la mala pasada que le estaba jugando el viento.
El viento y la gravedad terminaron por conspirar en contra de Horschel y acabaron mandando su bola al lago. De repente, su putt de birdie se convertía en un golpe de penalidad para acabar haciendo bogey.
Las reglas de golf son inflexibles y severas en estos casos. Horschel no tuvo más remedio que asumir el golpe de penalidad y volvió a tirar su putt de eagle, aunque ya no era para eagle sino para par. El norteamericano, de sangra caliente, decidió tomárselo con humor. «No tengo mi equipo de buceo para jugar desde el agua. Augusta es así, siempre en el alambre. Mala suerte. Es algo que nunca me había pasado antes, pero no es culpa de los árbitros ni del campo, nadie tiene la culpa de que suceda algo así», aseguró Horschel. Por cierto, su compañero de partido, Matthew Fitzpatrick, no sabía dónde meterse.
Finalmente, remató riendo: «Creo que me deben una», dijo. Horschel está con un acumulado de +4 en la clasificación. Si en lugar de bogey hubiera hecho birdie estaría a un golpe del top ten. Pincha aquí para ver la secuencia completa.



