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Masters de Augusta 2020

Últimas pinceladas más o menos impertinentes

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Dustin Johnson y Sungjae Im en el hoyo 13 del Augusta National durante la jornada final del Masters de Augusta 2020. © The Masters
Dustin Johnson y Sungjae Im en el hoyo 13 del Augusta National durante la jornada final del Masters de Augusta 2020. © The Masters

Al fin Dustin se emocionó y lloró. Oiga, que parecemos de la prensa rosa, pero también tiene su interés descubrir el envés de los grandes campeones. Quizá le hemos atribuido siempre un pasotismo que por momentos no es nada más que una careta. Es sólo que le cuesta demostrar sus emociones, unas más que otras, ya se sabe: los chicos no lloran.

Da la sensación de que Jon se castiga a veces más de la cuenta. Y no es tan mal asunto, pues en la auto exigencia se encuentra normalmente la llave del éxito. Pero a veces es como si se situara justo detrás de un árbol y el tronco le impidiera contemplar la inmensidad de un frondoso bosque, porque en realidad su evolución de juego y resultados en los Grandes es más que convincente. Y sobresaliente, podría añadirse. Ahí está Dustin Johnson, todo un Número Uno del mundo que acaba de ganar su segundo ‘major’ con 36 años. O su buen amigo y mentor Phil Mickelson, que ganó el primero poco antes de cumplir los 34…

Jon Rahm aún no tiene la Chaqueta pero sí el maillot verde del Masters

Seguro que hay varias lecciones que Bryson DeChambeau ha aprendido de este Masters. Una de ellas quizá sea que es mejor no meterse tanta presión a uno mismo. Una cosa es aceptar con naturalidad el papel de favorito, rasgo que desde luego distingue a los grandes campeones (y él lo es, sin ninguna duda), y otra muy distinta tratar de explicar con todo lujo de detalles qué vas a hacer, dónde, cómo y por qué. Bravo por él, en todo caso, porque su discurso fomenta el interés y eleva las expectativas. Y no olvidemos que los científicos basan su quehacer en la ecuación repetida prueba/error, así que no queda más remedio que colgarle ya mismo la etiqueta de máximo favorito para el próximo Masters

Mientras tanto, y ahora que el californiano ha reabierto el debate de hacia dónde va el golf, por aquello de los pegadores impenitentes y las distancias kilométricas, los más tremendistas deberían tomar buena nota de lo que ocurrió el domingo de Masters en el partido donde marchaban juntos Bryson y Langer… El alemán, a sus 63 años y con un híbrido bien afilado, le mojó la oreja.

El análisis de Sergio García: Este Masters nos recuerda lo difícil que es este deporte

– Cameron Smith se da un aire a Billy el Niño. La semejanza es más física que otra cosa. Ese bigotillo ralo y rubio; esa media melena algo desaliñada, igual que su porte en general… Además, dispara rápido. Tiene sólo 27 años, pero parece un jugador algo más antiguo, más de feeling.

Billy El Niño.
Billy El Niño.

El ‘look’ de su nuevo caddie, por cierto, el experimentado Matthew Tritton, es un perfecto complemento. Ambos son australianos, pero no cuesta nada imaginarlos cabalgando juntos hace 130 años, en el condado de Lincoln, Nuevo México.

Por cierto, un Smith (Horton) fue el primero en ganar el Masters (1934) y lo hizo con cuatro rondas de setenta o más golpes (70-72-70-72). Y otro (Cameron), ochenta y seis años después, ha sido el primero en juntar cuatro vueltas por debajo de setenta golpes, aunque no le sirviera para ganar.

El análisis de Pablo Larrazábal: Fue una pena que ninguno de los pesos pesados apretara a D. J.

– ¿Un Augusta National algo más sencillo, con esos greenes tan tiernos? Pues seguramente. Pero al final ganaba el Número Uno del mundo y en el top ten de la clasificación final encontrábamos a cinco de los seis mejores del mundo, según el ranking (Johnson, Thomas, Rahm, McIlroy y Simpson). Algo tiene el agua cuando la bendicen.

Y ya que hemos citado a Rory… Lo que tiene el norirlandés no es un problema de juego, sino de puntualidad. A este Masters, por ejemplo, llegó un día tarde. Otras veces, en otros torneos, se queda dormido a mitad de faena. No obstante, bendita sea su mala racha en los Grandes, pues es verdad que no gana uno desde hace más de seis años, pero también que ha firmado doce top ten en este tiempo.

El análisis de Jorge Campillo: Tengo muy claro quién es mi favorito para el próximo mes de abril…

El Augusta National es como esas viejas damas que ganan coquetería y amor propio con los años y a las que, entre otras cosas, les gusta cuidar las formas hasta el extremo. Por eso, tenemos todos que agradecerle que en este fatídico 2020 fuera capaz de salir a recibirnos a la puerta con los rulos puestos.

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