Más allá de las pertinentes explicaciones respecto a los motivos por los que su juego no estuvo al nivel necesario para pelear de verdad el domingo por la victoria en el Masters, la rueda de prensa de Bryson DeChambeau en el Augusta National Golf Club evidenció lo ‘picado’ que había terminado el golfista estadounidense con su compañero de partido y, a la postre, ganador de la famosa Chaqueta Verde, Rory McIlroy, que le superó en el campo… y claramente también en la batalla psicológica.
Primero, el ‘científico’ trató de mostrar cierta empatía con el golfista norirlandés después de vivir en primera persona esa bola al agua en el hoyo 13 con la que McIlroy dilapidó la cómoda ventaja con la que podía haber afrontado el tramo final de su ronda. Eso sí, sin dejar pasar la oportunidad de meter en cierto modo el dedo en la llaga… «Me dieron ganas de llorar por él. Como profesional, sabes que tienes que apuntar al centro de green, no puedo cree que no lo intentara… o simplemente se le abrió el golpe», dijo.
Luego, insistió: «Pero bueno, yo también he pegado malos golpes en mi carrera, es algo que pasa. Cuando estás intentando ganar un major, y más en Augusta un domingo de Masters, tienes que hacerlo muy bien para sacar el trabajo adelante. Hubo momentos en los que parecía que lo tenía todo bajo control y otros en los que te preguntabas: ‘¿Qué está pasando?’. Parecía una de mis rondas». Pero la sorpresa llegó cuando le preguntaron a Bryson si había hablado con Rory y cómo estaba…
«RORY MCILROY NO ME HABLÓ EN TODO EL DÍA; ESTABA CONCENTRADO, SUPONGO, PERO NO ES LO MÍO, LA VERDAD»
«Ni idea, no me habló en todo el día», dijo DeChambeau. Y lo cierto es que no se pudo ver interactuar a ninguno de los dos integrantes del partido estelar del domingo en el Masters durante toda la ronda. De hecho, cada vez que Bryson se disponía a patear en cualquier green, algo que se toma con mucha calma exprimiendo los tiempos, Rory ni siquiera le miraba, se daba la vuelta, dando siempre la impresión de no querer entrar en el juego del estadounidense y estar únicamente centrado en lo suyo de principio a fin.
El golf del californiano se retroalimenta mucho del espectáculo, del buen rollo en el campo, de los momentos virales de YouTube, de estar jugando con alguien como si fuera un partido entre amigos y no una competición en la que sólo puede ganar uno. Y posiblemente por estrategia, y más aún tratándose de un rival de Ryder y, sobre todo, de uno de los jugadores que decidieron hacer las maletas poniendo rumbo a LIV y creando un cisma importante en el golf mundial y el PGA Tour, McIlroy no quiso formar parte de eso y decidió no interactuar en absoluto con su compañero de ronda. Sin ser en ningún momento irrespetuoso o maleducado.
El norirlandés estuvo concentrado en sí mismo de principio a fin, ignorando todo lo demás que pasara a su alrededor. Así quedó confirmado cuando le preguntaron a DeChambeau cómo había sido entonces el ambiente en el partido: «Eléctrico, me encantó… Pero él estaba… simplemente concentrado, supongo. No es lo mío, la verdad». ¿Intentó Bryson hablar con Rory en algún momento? «No quiso hablar conmigo», sentenció el californiano, evidenciando lo ‘picado’ que salió de un domingo en el que su golf no fluyó… y su compañero de ronda no entró en su juego.



