Jon Rahm (-3) se ha despedido del Masters de Augusta con una vuelta de 69 golpes este domingo. Ha mejorado algunos puestos en la clasificación y, aunque no ha sido suficiente para hacerse un hueco en el top 10, sí va a sumar un top 20 más en su carrera, el sexto en nueve participaciones. No está mal.
Ha sido su mejor tarjeta de la semana, pero más allá de eso, la principal satisfacción de Jon hoy es que se ha quitado un peso de encima. Hoy sí ha jugado de manera mucho más consistente al golf. Ha cogido más calles que ningún otro día. Ha cazado también más birdies que ningún otro día. Ha estado sólido.
Ha firmado cinco birdies y dos bogeys. Realmente no ha podido hacer muchos bogeys más. No se ha puesto en situaciones complicadas. Hoy sí ha recordar a la versión más poderosa de Jon, la que falla pocos golpes, la que él estaba deseando ver desde hace tiempo. Es obvio que está ahí, que lo tiene, y ahora la pregunta es por qué no ha podido sacar los tres primeros días. Quizá por ansiedad, por ganas de hacerlo bien, por dudas que atenazan cuando aún la victoria es posible y que se despejan cuando ya el resultado importa menos… Quién sabe. Ese análisis le corresponde a Jon y a su equipo.
Decía que estaba cerca de que su juego hiciera clic para firmar una gran vuelta de golf. Hoy lo ha hecho de tee a green. Sólo le ha faltado un poco más de acierto en los greenes para haber exprimido aún más la vuelta. Si lo de ayer y lo de hoy se hubieran juntado, fácil Jon podría haber sacado adelante un 64. Por eso, más allá del resultado, que es bueno, lo más importante es el alivio con el que marcha del Masters y que debe servir para sus próximas citas, especialmente el PGA Championship.
Además, la vuelta de 69 golpes le sirve para cortar de raíz una muy mala racha que tenía en el Masters. Sumaba siete vueltas consecutivas jugando por encima de 70 golpes. Concretamente, las cuatro del año pasado y las tres primeras de este 2025. Puede ser sólo una anécdota, pero es importante haberse quitado ya de la cabeza ese muro pensando en el próximo año. Jon empezó su carrera en el Masters con cinco vueltas consecutivas por encima de 70 golpes, las cuatro de 2017 y la primera de 2018. A partir de ahí, en las 23 siguientes rubricó 12 tarjetas por debajo de 70, más de la mitad. La última, antes de hoy, fue en la ronda final de su victoria en 2023, curiosamente otra vuelta de 69 golpes.
Jon ha estado de nuevo bastante brillante desde el tee, parecido a la tercera ronda, pero la gran diferencia ha estado con los hierros. En conjunto ha pegado los mejores tiros a green de la semana, destacando especialmente los que ha ejecutado en los hoyos 6, 9, 13 o 16. Ha tenido otros muchos buenos, aunque no tan brillantes como estos.
Rahm consigue irse de Augusta con una sonrisa en la cara y mejores sensaciones. El siguiente objetivo es mantenerlas en el próximo Grande durante los cuatro días para darse de nuevo una opción real de ganar en los últimos nueve hoyos de un major, algo que no sucede desde el Masters de 2023.



