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El golfista español lo podría conseguir este año ganando el PGA Championship y el Open

Así es como ha soñado Jon Rahm que sería su Grand Slam Career perfecto

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Jon Rahm, durante su ronda de prácticas en el Augusta National este lunes, junto a Tyrrell Hatton y Tom McKibbin.
Jon Rahm, durante su ronda de prácticas en el Augusta National este lunes, junto a Tyrrell Hatton y Tom McKibbin.

Hace un año Rory McIlroy cerraba su particular Grand Slam Career. Se convertía así en el sexto hombre en la historia en ganar al menos una vez los cuatro majors. Los otros cinco son Gene Sarazen, Ben Hogan, Gary Player, Jack Nicklaus y Tiger Woods. Teniendo en cuenta que nadie ha conseguido el auténtico Grand Slam, es decir, ganar los cuatro en el mismo año (el antiguo -US Amateur, US Open, British Amateur y Open Championship– sí lo logró Bobby Jones en 1930), de momento esta versión career se ha convertido en la cima más alta que puede conquistar un golfista.

Este año en el Masters no hay ningún jugador que tenga la posibilidad de cerrar el Grand Slam Career. Sí podrán hacerlo, por ejemplo, Scottie Scheffler y Phil Mickelson en el US Open o Jordan Spieth en el PGA Championship. Jon Rahm también tiene la posibilidad de cerrarlo este año, aunque para ello debe escalar una montaña aún más empinada que los otros, ya que le faltan dos: PGA Championship y Open Championship. Es dificilísimo, cierto, pero mientras no se demuestre lo contrario, tiene la posibilidad.

Rahm ha pensado en ello y hasta lo ha imaginado. «Llevo soñando con ello desde que era un niño. Es algo muy grande. Y muy difícil, sólo lo han conseguido seis. Al principio no piensas que sea posible, pero cuando ya has ganado dos distintos igual pasa más por la cabeza. Eso sí, no sé diría que me moriría tranquilo en caso de ganar el Grand Slam Career, más bien diría que con lo que ya he ganado me podría morir tranquilo», aseguraba.

Tee times del Masters de Augusta: Rahm, en los últimos partidos del jueves

Parece evidente que ese peculiar Grand Slam no es una obsesión para Rahm, pero desde luego sí que ha pensado en ello y hasta ha imaginado en su cabeza un escenario ideal. Como decimos, le quedan el PGA Championship y el Open. «No sé cuál de los dos es más difícil de ganar, lo que sí sé es que, por preferencias, me encantaría que fuera primero PGA y después el Open. Creo que remontar andando el hoyo 18 de un Open con la posibilidad de ganar el Grand Slam es imbatible. Ganar algo así en la casa del golf, donde todo empezó, sería único», señala. Y matiza: «pero vamos, que si es al revés tampoco me importa, no le hago ascos. Lo que sí tengo claro es que si sólo pudiera ganar un Grande más en toda mi carrera sería el Open». Y añade: «Sin olvidar que tampoco estaría nada mal ganar el PGA y cerrar el Grand Slam español». En definitiva, es muy difícil decir si quieres más a papá o a mamá.

Rahm se refirió a otros asuntos durante su larga comparecencia con los medios de comunicación:

– La sensación de volver al Masters siendo campeón… «No sé muy bien por qué pasa, pero la realidad es que lo ves algo más tranquilo, con menos ansiedad. Quizá es porque puedes hacer cosas que otros no pueden, no sé. Es una sensación como la de volver a casa. Lo veo así».

– Por qué cuesta tanto ganar el Masters dos veces (en este Masters sólo hay tres jugadores que hayan repetido: Scheffler, Bubba Watson y Olazábal): «Creo que es muy difícil repetir porque se juega siempre en el mismo campo. Esa puede ser la razón. Todos los jugadores acaban encontrando la manera de jugarle a Augusta, esa estrategia que mejor se adapta a su manera de jugar. Diría que es eso. Se preparan todos mejor y, además, antes de venir aquí lo has visto muchísimos años por televisión».

– El próximo icono del golf mundial tras Tiger Woods: «Ser un icono no es algo que se elija o que tú hagas cosas por serlo. Es más bien algo que sucede de manera natural y yo creo que es por dos cosas. La primera es el palmarés y la segunda es el carisma, tu manera de conectar con el público. Por palmarés diría que Scheffler está ahí arriba del todo, pero si le unimos el carisma, su manera de jugar y conectar, creo que el jugador que tiene más perfil de icono ahora mismo es Rory McIlroy».

– Los golpes más difíciles de Augusta y más infravalorados: «No creo que se hable nunca lo suficiente del golpe de wedge en el 13 y en el 15 si juegas corto. Lo más probable es que estés con bastante pendiente hacia abajo y entrando a un green que no siempre es el más sencillo, especialmente el 15. Esos golpes a las banderas cortas. Meterla en green el domingo siendo líder se convierte en una tarea difícil. E incluso dejarla cerca de la bandera es muy, muy difícil cuando está al fondo del green. Creo que mucha gente tiene la idea de que Augusta National es ancho, y luego vienes aquí por primera vez y empiezas a ver que, si de verdad tienes que ser agresivo en algunos golpes, se estrecha muchísimo, como el 1, el 2, el 5, el 7 o, incluso el 8, una vez te acercas al bunker, la parte final del bunker se estrecha, y aunque lo han ensanchado, no es precisamente un paseo».

– El trabajo que ha llevado a caso en el swing el último invierno: «Simplemente, no me sentía cómodo con una cierta parte del takeaway. Para alguien que juega fade, cuando la bola empieza a salir a la izquierda, que siga yéndose más a la izquierda es algo muy malo. Así que gran parte del trabajo ha sido intentar eliminar eso lo máximo posible. Conseguimos sentar las bases de cómo he jugado este año».

– La ausencia de Tiger Woods y lo que provoca en los jugadores: «Hay muchos jugadores aquí que han sido muy cercanos a él y no he tenido tiempo de hablar con ellos. Sinceramente, no sé si esta será la semana para hacerlo. Ya tienen bastante con el Masters esta semana y con un amigo que necesita ayuda, así que no sé si es el momento adecuado. No he hablado con nadie sobre ello. Espero que reciba la ayuda que pueda recibir y que pueda volver estando en una mejor situación. Es el rey de las remontadas. Si hay alguien que tenga la fortaleza mental para volver de algo así, será él».

Podcast: lo que nos dice la mirada de Jon Rahm

– La clave para tener un balance bajo par en el Amen Corner: «No lo sabía. Empezaré por el 12. El 12 es el más fácil. Número uno, estar en tierra firme. Número dos, ojalá en green. Si no, intentemos hacer approach y putt. Creo que al principio, en mis primeros años en el Masters, intentaba ser más agresivo de lo que necesitaba. Ahora es pegar al centro del green, dos putts y seguir adelante. En el 11 llegas al tee y pegas el driver lo más fuerte que puedas. Creo que todos tenemos una estrategia muy parecida. Todos apuntamos básicamente al borde derecho del bunker del fondo, intentando dejarla en ese tercio central del green por el lado más ancho. Si fallas a la derecha, siempre puedes intentar salvar el par y, en el peor de los casos, hacer un 5. No creo que haya ido nunca a por una bandera situada en el lado izquierdo salvo que fuera un año con viento a favor y te encuentres con un hierro corto con el que de verdad puedas ser agresivo. Y luego en el 13, al ser un par 5, evidentemente quieres empezar con un buen golpe de salida. Obviamente ahora es mucho más exigente por la distancia, para dejarte el golpe adecuado al green. Lo que mucha gente no sabe con esta nueva longitud es que, incluso si pegas un draw por la izquierda, si no la pegas lo bastante largo, las ramas de los árboles siguen molestando. Así que realmente no puedes ir a por él simplemente porque hayas pegado un gran draw hacia un green que no es precisamente de los más anchos. Intentas ser agresivo desde el tee. Si no, todavía puedes dejarte un golpe de wedge para intentar hacer birdie. Creo que en el 11 y el 12 todos estamos tratando de eliminar los grandes números. Los birdies pueden llegar, no muy a menudo, pero simplemente intentas jugar una línea conservadora con un swing agresivo».

– Una anécdota buenísima de la Ryder Cup que escuchó en la cena de campeones, aunque hay cosas que no cuadran: «Lo más divertido que podría contar es que Bernhard Langer estaba contando una historia de… creo que era él y Monty jugando foursomes en la Ryder Cup de Valderrama, y llegaron al 18. Creo que iban uno abajo o empatados. Creo que era Monty. Si no era Monty, perdón. Quienquiera que estuviera jugando con Bernhard la mandó a la derecha, a los árboles. Cualquiera que conozca Valderrama sabe que esos árboles no son ninguna broma, y entonces el rough tenía cuatro o cinco pulgadas, lo que lo hacía aún peor, y Bernhard estaba intentando sacarla. Entonces llega Seve, se mete por allí, se baja del coche y le dice: “Bernhard, ¿has pensado en pegar un hierro 2 por encima de los árboles y hacer un slice de 50 yardas hasta el green?”. Solo a Seve se le podía ocurrir algo así. Bernhard como que lo aparta con la mano, la saca, la ponen después en green y hacen el par. Los americanos tripatean y bogey. Entonces Bernhard dijo: “No sé contra quién jugábamos, pero fue fantástico”. Justo delante de él estaban Tiger y Mark O’Meara, y los dos diciendo: “Era contra nosotros”. Quizá con un lenguaje ligeramente distinto. El hecho de que fuera justo delante de Tiger Woods, que contara toda la historia y que dijera “se me ha olvidado contra quién jugábamos”, estando él ahí mismo, fue probablemente uno de los mejores momentos golfísticos que he presenciado en mi vida. Fue increíble. Estar allí en directo y vivir eso… no tiene que ver solo con la historia, sino con el hecho de que fueran ellos los que estaban sentados delante. ¿Quién se olvida de jugar contra Tiger y ganarle en el 18 porque hicieron tripateo? Vamos, entiendo que haya jugado muchísimo golf, pero no parece algo que se te olvide».

La historia es espectacular, pero a alguno de los protagonistas le falla la memoria. Puede ser a Jon, aunque es más probable que fuera a Langer o a Tiger. Langer y Montgomerie ganaron a Woods y O’Meara en su foursome por 5 y 3, por lo que no llegaron al hoyo 18. En cualquier caso, la anécdota es divertida y las carcajadas seguro que merecieron la pena.