Brooks Koepka (-3) ha entregado una tarjeta de 69 golpes en la segunda ronda del Masters y se ha colocado a un paso del top 10. Al acabar este viernes atendió por primera vez en toda la semana a los medios de comunicación y volvió a dejar una de esas frases que no pasan desapercibidas. No sólo por lo que dice, sino por todo lo que arrastra. El estadounidense explicó que está disfrutando del golf “muchísimo más” y que ahora vuelve a sentir ilusión por competir cada semana. Una reflexión que, por cómo llegó la pregunta, se interpreta inevitablemente en clave de comparación entre su etapa en LIV Golf y su regreso al PGA Tour.
“Estoy disfrutándolo muchísimo más. Hay una diferencia enorme: ahora me hace ilusión salir a jugar cada semana. Cuando tu felicidad está por las nubes fuera del campo y también dentro del campo, es muy difícil superarlo. Disfrutas cada día y todo lo que haces. Eso ha sido algo muy grande para mí”, aseguró Koepka en Augusta.
No fue una frase lanzada al aire. La pregunta venía directamente ligada a una cuestión muy concreta: el propio Brooks había dicho anteriormente que había vuelto a enamorarse del juego tras regresar al PGA Tour. Y su respuesta no dejó demasiado espacio para la interpretación. Sin necesidad de cargar contra nadie ni de señalar de forma explícita a LIV, el mensaje fue bastante transparente: Koepka siente ahora una motivación y una plenitud competitiva que no estaba encontrando antes. Que cada uno lo interprete como quiera, aunque seguro que esto no va a sentar nada bien en la liga saudí.
Es una declaración potente, sobre todo tratándose de uno de los grandes nombres que puso rostro y prestigio al circuito de LIV. Koepka no reniega de nada, pero sí transmite con claridad que ha recuperado una energía distinta. Y eso, en un jugador de su perfil, siempre es una señal importante. Más aún cuando llega en un escenario como Augusta, donde cada gesto y cada palabra adquieren un peso especial.
Más allá de este mensaje paralelo, Koepka también dejó una explicación muy concreta sobre la mejora de su juego entre la primera y la segunda jornada. El origen estaba en el driver. Según contó, una de las configuraciones del palo había cambiado de A1 a B1 sin que nadie se diera cuenta. Lo detectaron después de la ronda del jueves en el campo de prácticas y lo corrigieron de inmediato. El resultado fue evidente el viernes.
“Básicamente le pegué mejor con el driver. Una de las configuraciones del palo había pasado de A1 a B1 y nadie se dio cuenta. Lo volvimos a poner en A1, que es como lo solemos tener, y a partir de ahí pegué mucho mejor a la bola”, explicó.
Parece increíble que puedan pasar estas cosas en un nivel tan profesional como el Masters, pero ocurren. Ni es el primero, ni será el último. Koepka, de hecho, se mostró satisfecho con casi todo lo que está haciendo esta semana. Aseguró que está pegando muy bien a la bola, sólido y que su gran margen de mejora sigue estando en el putt y en ser algo más agresivo en determinados momentos.
“El golpeo de bola ha sido realmente bueno toda la semana”, resumió. Y también añadió que se siente exactamente como quería sentirse, con el driver ya de nuevo bajo control y sabiendo mejor dónde están sus fallos.
Ese es otro de los mensajes relevantes de su comparecencia: Koepka se ve. Se ve jugando bien, se ve compitiendo y se ve con opciones de hacer un buen fin de semana si el putter acompaña un poco más. Incluso llegó a deslizar que, con un par de putts más firmes, perfectamente podría haber firmado una vuelta de cinco o seis bajo par. No duden que veremos una versión de Brooks más agresiva en los greenes.



