El peor día en el momento más inesperado. Jon Rahm (+6) ha entregado una tarjeta de 78 golpes en la primera jornada del Masters de Augusta. Sus opciones de victoria, enterradas. Ahora le queda luchar por pasar el corte y no será fácil. El golfista de Barrika no vio venir a este toro y ha terminado con una cornada de doble trayectoria.
Ha sido su peor vuelta de siempre en Augusta, la primera de su carrera en el Masters que no hace ningún birdie y ha igualado su peor resultado de inicio en un Grande. En el US Open de Shinnecock Hills en 2018 también arrancó con un 78, aunque aquello era par 70, por lo que fue un +8. Esa semana falló el corte. Veremos si esta vez lo puede levantar para no romper su fenomenal racha de nueve cortes seguidos pasados en este Grande, o lo que es lo mismo, todos desde que debutó en 2017.
La vuelta de Rahm ha saltado por los aires en los greenes. Un día nefasto. Terrorífico. De lo peor que se recuerda en su carrera. No sólo es que no ha sido capaz de meter ningún putt de birdie, ninguno de más allá de dos metros a excepción del que ha metido para par en el 7, es que se le ha visto completamente desajustado, perdido, desnortado. Ha fallado el primero en el 1 para par, desde una distancia comprometida, pero asequible, y poco después ha fallado otro corto en el 3. A partir de ahí, no ha sido capaz de recuperar las sensaciones. Ha terminado con cuatro tripateos. De locos.
Rahm no ha visto venir esta vuelta. Estaba jugando bien, con confianza, pateando realmente a gusto en el LIV, pero ha sido llegar a las superficies rápidas y firmes del Augusta National y su putter ha fundido a negro. Jon no ha querido echarle toda la culpa al putt, pero más bien como maniobra de defensa para no perder la confianza cara a la vuelta de mañana. «No ha sido sólo el putt, todo ha estado mal», resumía lacónico e incrédulo. Realmente, desde el tee ha estado brillante, con once calles cogidas. Cierto es que los hierros tampoco han estado finos, como el del 13, terrible. Ha perdido la bola con su segundo golpe a green y ha cometido doble bogey, con uno de los cuatro tripateos. Ha sido la puntilla de la vuelta. Su primer doble bogey en este hoyo.
Tan malo ha sido el día que Jon reconocía que lo único bueno ha sido no tocar los 80 golpes. «Cuando he pegado el segundo tiro en el 17 y se me ha quedado en esa difícil situación, la verdad es que lo he pensado, que igual me iba a 80. Por suerte he hecho una gran recuperación y he terminado con par en el 18».
Rahm no se plantea otra cosa que pasar el corte. Para ello tendrá que firmar este viernes una buena vuelta bajo par, para llegar como mínimo al +4. No será fácil, pero ni mucho menos imposible, especialmente en su caso y en el Masters, donde ya ha demostrado de lo que puede ser capaz. Eso sí, la victoria es ya imposible y el propio Jon, cuya fe no conoce límites, lo reflejaba en su semblante al abandonar Augusta tras una sesión de bolas en la cancha de prácticas.



