Campo muy firme y greenes duros y rápidos. No se habla de otra cosa en el Augusta National en las horas previas al inicio del torneo. Hay una enorme expectación entre aficionados y jugadores por saber qué va a preparar el Masters. Hay teorías para todos los gustos. La mayoritaria es que el campo se va a poner duro y probablemente el resultado ganador no llegue al doble dígito. Otros, por contra, defienden que el Augusta National siempre apuesta por el espectáculo y seguro que va a contener el campo para que se puedan ver vueltas bajas.
Entre una y otra teoría, Jon Rahm tiene muy claro con cuál se queda. «El campo ha tenido un tiempo magnífico. Está en un estado fantástico. Con el control que tienen aquí sobre la agronomía, pueden hacer lo que quieran. Lo pueden poner tan duro y difícil como quieran, o tan blando y fácil como quieran. Lo más probable es que opten por duro y difícil. Se les da muy bien manejar el ritmo del torneo para que, de alguna manera, el ganador esté entre 10 y 13 bajo par. En los últimos años lo han hecho muy bien. Yo casi espero que esta vez lo lleven un poco al otro extremo y lo hagan realmente difícil. Está tan bien, tan sano, que podrían hacer uno de esos Masters en los que el ganador termine con 6 ó 7 bajo par y, con buen tiempo, sería perfecto».
Está claro que el León de Barrika quiere sangre en este Masters, le gustaría enfrentarse a la versión más dura de Augusta, una versión que realmente él apenas ha podido, depende de cómo se mire, sufrir o disfrutar.
La previsión del tiempo apunta a viento en esta primera jornada de jueves. Debería ser el día más complicado en cuanto a condiciones, ya que a partir del viernes en teoría baja la intensidad del viento. De hecho, ahora mismo, lo que arroja el radar es un sábado y un domingo de auténtico lujo, con calma chicha, sol y bastante calor. Según indican los mapas, deberían desaparecer las temperaturas más frías de la mañana.
Otro que está encantado con esta versión del Masters es Adam Scott. «Tiene un aspecto magnífico. Me viene bien. Me gustan los greenes rápidos. Y creo que, a estas alturas de mi carrera, que haya condiciones variables en el campo también me beneficia, por la experiencia de haber jugado aquí y haber visto ya unas cuantas cosas. Y desde luego, al haber crecido en Australia, estamos acostumbrados a campos duros y rápidos. Así que esta semana va a ser de jugar bien y hacer un buen resultado, y creo que va a haber mucha emoción».
Rory McIlroy está convencido de que el viento va a jugar más de una mala pasada. Apunta también a la teoría de que se verá un campo muy duro. «Va a ser una prueba dura esta semana. Va a soplar el viento el jueves. Los greenes se van a poner firmes. Desde luego no va a ser un festival de birdies. Va a requerir paciencia. Va a requerir quizá un esfuerzo mental todavía mayor. Este campo siempre es así, pero creo que todavía más cuando el viento empiece a arremolinarse. Vas a tener dudas, vas a estar indeciso. Así que cuanto más decidido pueda estar y más confianza tenga en lo que estoy haciendo, eso es lo que voy a necesitar».



