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Masters de Augusta | Segunda ronda | Ese momento íntimo en el tee del 13

Olazábal falla el corte, pero le queda cuerda para rato

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José María Olazábal.
José María Olazábal.

Dos hoyos han terminado de enterrar cualquier esperanza de José María Olazábal (+9) de pasar el corte en el Masters de Augusta. Han sido el 4 y el 9. Dos malos swings y dos dobles bogeys muy difíciles de levantar para alguien a quien le cuesta mucho más que a otros encontrar los birdies. Son 60 años y el Masters pasa factura. Vuelta de 79 golpes con un solo birdie, pero qué birdie. Ha llegado en el 16, después de pegar un tirazo que ha dejado a poco más de dos metros. Dentro.

Sea como fuere y pese a que fallar el corte nunca es agradable, Olazábal ha conseguido disfrutar de nuevo en su campo fetiche. Ha sido a partir del hoyo 10. Ha pasado página de su mal inicio, con un parcial de +6 los primeros nueve, y ha decidido que hasta el 18 iba a ser un agradable paseo por sus mejores recuerdos en Augusta. Lo ha conseguido. Se ha emocionado.

El mejor momento ha sido en el tee del hoyo 13, ese lugar apartado del mundanal ruido al que no llegan los espectadores y prácticamente ni las cámaras. Allí ha encontrado paz y tranquilidad y ha empezado a repasar los grandes momentos que ha vivido en el Masters, los mejores golpes, las anécdotas. Curiosamente, a partir de hacer ese ejercicio ha vuelto a jugar mucho mejor.

Olazábal se marcha antes de tiempo de Augusta, pero con una sonrisa en la boca y cuerda para rato. «No, no pienso dejarlo, a menos que se me caiga el cuerpo a cachos. Disfruto muchísimo esta semana y quiero seguir viniendo como mínimo dos o tres años más», ha asegurado al acabar. Fred Couples, 66 años, bien podría ser su referencia en este sentido. Si el físico le aguanta al genio de Fuenterrabía, lo veremos incluso más allá de esos dos o tres años que indica.

Ojalá sea así. Olazábal se lo merece y Augusta será un poquito menos Augusta cuando el doble campeón del Masters no venga a su particular paraíso.