Inicio Masters de Augusta Masters de Augusta 2026 La visita al laboratorio de Bryson nunca decepciona

La visita al laboratorio de Bryson nunca decepciona

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DeChambeau, en Augusta © The Masters
DeChambeau, en Augusta © The Masters

Bryson DeChambeau tiene una obsesión y está completamente centrado y enfocado en ella. Está convencido de que todo se puede controlar en el golf y decidido a encontrar la manera de conseguirlo. Cueste lo que cueste. Más que una tarea titánica, parece lunática. Esta semana en su punto de mira de científico loco ha colocado el viento y los segundos golpes en el Augusta National, donde regresa en busca de su primera Chaqueta Verde.

El californiano ha abierto las puertas de su laboratorio a unas horas de empezar el Masters y la visita nunca decepciona. Hay cajones que no abre, dobles fondos inaccesibles, pero las líneas generales son suficientemente interesantes. «Estoy pegando muy bien al driver, muy bien con los wedges, el juego está en su punto, el putt, difícilmente mejorable, ahora se trata de los hierros, los segundos tiros», explica.

Bryson está tratando de desentrañar cómo se comporta su bola en cada brizna de hierba de Augusta. Puede parecer exagerado, pero así es la mentalidad de este hombre obsesivo. «Mis golpes no responden igual en todas las calles. El efecto no es el mismo. Estoy tratando de averiguar por qué, si es una cuestión de la panza de los hierros. Me pasa en el segundo tiro del 7, del 9 y el del 18. Allí la hierba es distinta o se comporta de manera distinta con mis golpes. Estoy tratando de entenderlo, viendo cómo pasa el palo por la hierba y cómo reacciona y ajustarlo», señala.

El viento es el otro aspecto donde ha puesto toda su atención. ¿De verdad se puede dominar el viento? DeChambeau dice que sí. «Claro que no sopla siempre igual, ni en la misma dirección ni con la misma intensidad, pero si logras entenderlo, te ayuda en cualquier situación. Estoy en ello. Esta semana todo gira en torno al viento».

Bryson ha desvelado que sacó su laboratorio a Texarcana, un campo cercano a su casa, no muy conocido, pero en el que cree haber descubierto unas condiciones parecidas a las de Augusta National. «Supe de él porque Byron Nelson fue su profesional durante algunos años y siempre preparaba allí el Masters. Tuvo aquí buenos resultados, así que decidí probar. Me ha servido de mucho. La preparación de estos últimos días se ha centrado realmente en el viento y en cómo estoy pegando los segundos golpes a green», explica.

Ya se sabe que va a ser un Masters principalmente seco. Esto cambia la estrategia de DeChambeau. El laboratorio le dice que esta semana toca tirar a centro de green en todos los hoyos. «Es lo que hice en Pinehurst y me fue muy bien. Necesito ser paciente y tirar a las zonas grandes y espero que mi caddie me frene si ve que pienso hacer otra cosa».

Bryson está muy lejos de ser un golfista normal. En una esquina del laboratorio, por ejemplo, están el driver y los hierros que está construyendo él mismo, sin ayuda de ninguna marca ni de nadie más. De principio a fin. Aún no están listos, pero está en ello. Es parte del negocio. Porque DeChambeau tiene dedicado su laboratorio a ganar Grandes, pero también a ganar mucho dinero. Sabe que con su material puede entrar en otra dimensión si consigue que funcione entre el gran público.

Un ejemplo de esos ajustes milimétricos que hace Bryson está en los wedges. «El 60 grados es prácticamente idéntico al del año pasado, ya que realmente se comportó muy bien, mejoré mucho alrededor de green, pero sí he tocado un poco el 50º y el 55º. Les he añadido un poco de bounce para que resbalen mejor por la hierba».

Miren si el laboratorio de DeChambeau presta atención a los detalles, incluso a los más pequeños, que ha detectado algo que nadie más ha comentado hasta el momento, al menos públicamente. «En Augusta cada año te meten algún cambio, aunque sea mínimo, casi imperceptible, y a mí me encanta ir descubriéndolos y aprendiendo de ellos. Por ejemplo, en el hoyo 2 este año, de pronto, se ha metido en nuestra línea de visión en el tee un árbol de la izquierda que antes no se veía. No sé de dónde ha salido pero es así. Es lo que más me gusta del Masters. Quiero ganar siempre, pero me da bastante igual pelear por ganar que por pasar el corte, lo que realmente me encanta de este campo es que siempre hay algo que aprender para intentar dominarlo».

Realmente, con la obsesiva obsesión de este científico loco, parece imposible que antes o después no acabe ganando en Augusta. Veremos si es 2026 el año del laboratorio o no. Desde luego, cuanto más viento sople, pero para él, porque se ponga como se ponga, no hay nada más incontrolable que el viento.