Rory McIlroy ya está mucho más cerca de cumplir uno de los grandes sueños que ha verbalizado a lo largo de su carrera: ser considerado algún día el mejor golfista europeo de todos los tiempos. Igual hasta lo es ya. Habrá opiniones para todos los gustos. Si vamos al dato objetivo, su segunda victoria consecutiva en el Masters de Augusta no sólo le entrega otra Chaqueta Verde, sino que lo eleva a una dimensión histórica todavía mayor. El norirlandés ganó este domingo el Masters de 2026 con una vuelta final de 71 golpes y un total de -12, un golpe menos que Scottie Scheffler, segundo en solitario.
El dato más inmediato es sensacional: McIlroy se ha convertido en apenas el cuarto jugador de toda la historia que conquista el Masters dos años seguidos. Antes que él sólo lo habían logrado Jack Nicklaus (1965 y 1966), Nick Faldo (1989 y 1990) y Tiger Woods (2001 y 2002). Es decir, Rory ya está en una estantería reservada a tres monstruos sagrados del juego. Además, es el primero que lo consigue en 24 años, desde Tiger. Augusta, el escenario que durante tanto tiempo fue una herida abierta, se ha transformado definitivamente en territorio McIlroy.
La victoria le da también su sexto major, una cifra que ya pesa muchísimo en cualquier debate histórico. Los grandes de Rory son estos: U.S. Open 2011, PGA Championship 2012, The Open 2014, PGA Championship 2014, Masters 2025 y Masters 2026. Es una colección extraordinaria, porque incluye además el Career Grand Slam, completado el año pasado en Augusta, cuando derrotó a Justin Rose en playoff para convertirse en el sexto jugador de la historia que gana los cuatro grandes al menos una vez.
Ahí aparece el primer gran escalón de su legado europeo. En número de majors, McIlroy iguala a Nick Faldo con seis, lo que le coloca a la altura del inglés en la era moderna del golf europeo. Sin embargo, hay un matiz importante: en el cómputo histórico total todavía sigue por detrás de Harry Vardon, que conquistó seis Open Championships y un U.S. Open, es decir, siete grandes. Dicho de otro modo: Rory ya ha alcanzado a Faldo, pero aún tiene por delante la última cima estadística pura del golf europeo.
Eso sí, los números no resuelven por sí solos el debate sobre quién ha sido el mejor europeo de todos los tiempos. Faldo no sólo ganó seis majors, sino que sumó tres Masters y tres Open Championships y pasó 97 semanas como número uno del mundo, una combinación de grandeza, consistencia y dominio tremenda. Y luego está Seve Ballesteros, que se quedó en cinco majors, uno menos que Rory, pero cuya huella va mucho más allá de una suma: acumuló 50 victorias en el European Tour y fue una figura central en el crecimiento de Europa en la Ryder Cup y en la transformación del golf europeo en una potencia mundial. Por eso, aunque McIlroy ya haya alcanzado a Faldo en majors y superado a Seve en ese apartado, seguramente todavía necesite más para cerrar la discusión histórica de forma incontestable. Más debate.
A favor de Rory juega una carta potentísima que ni Faldo ni Seve pudieron enseñar: el Career Grand Slam. Ese detalle no es menor, sino gigantesco. Ganar los cuatro grandes es una frontera histórica que separa a un grupo diminuto del resto. McIlroy ya forma parte de ese club con Gene Sarazen, Ben Hogan, Gary Player, Jack Nicklaus y Tiger Woods, y ahora le añade el valor de haber defendido con éxito el Masters al año siguiente.
También deja esta victoria otros datos de enorme calibre. Rory había abierto en la segunda jornada una ventaja de seis golpes, la mayor en la historia del Masters después de 26 hoyos, la perdió el sábado y aun así encontró la manera de ganar el domingo. Eso también cuenta cuando se evalúa la magnitud de un campeón: no fue una victoria plácida, sino una conquista después de aguantar el acoso y derribo de jugadores como Scheffler, Cameron Young o Justin Rose en los momentos decisivos.
Esta Chaqueta Verde refuerza la idea de que McIlroy ya no es sólo un jugador extraordinario de rachas, sino un campeón que vuelve a gobernar los Grandes. Entre 2011 y 2014 ganó cuatro majors; entre 2015 y 2024 vivió una larguísima sequía; y entre 2025 y 2026 ha enlazado dos Masters seguidos para alcanzar los seis. La diferencia es enorme, porque ya no se habla únicamente del talento inmenso de Rory, sino de una segunda madurez competitiva capaz de reconstruir su lugar en la historia.
Este Masters será recordado también por la primera vez desde l US Open de 2002 en el que los dos mejores jugadores del mundo ocupan el primer y segundo lugar en un Grande. Del mismo modo, Rory se convierte en el campeón de Augusta que menos calles ha cogido en toda la semana (31).
Existe además una coincidencia histórica curiosa con Tiger Woods. Tras conquistar el Career Grand Slam en su quinto Grande, Tiger ganó el Masters, su sexto Grande. Lo mismo que ha ocurrido con McIlroy.



