Hay pocas cosas más interesantes en la semana del Masters de Augusta que subirse a la tribuna de público del campo de prácticas a ver a los jugadores pegar bolas. Si además el tiempo acompaña y eres medianamente friki, aquello puede ser gloria bendita. Ahí descubres muchas manías, rutinas, aparatejos más o menos sofisticados, más o menos rudimentarios. Una cuerda bajo el brazo, la mítica toalla, medidores, muchos medidores, entrenadores que no despegan la mirada del vuelo de la bola de sus jugadores, otros que no la despegan de la pantalla del móvil o el ipad, esto va por generaciones… En definitiva, es como una feria de artilugios y gestos que pueden ser muy divertidos, aunque peligrosos para el aficionado con una mentalidad obsesiva por probar cosas nuevas.
Desde 2024 el Masters de Augusta introdujo un nuevo punto de vista a la ingente cantidad de información que ofrece durante la semana. Se trata del range. Varias cámaras recogen todos los golpes que se pegan durante el día en la cancha de prácticas y al final de cada jornada ofrece un resumen bastante curioso. Es más anecdótico y divertido que revelador. Cada vez que salen del horno estos números, José María Olazábal nunca defrauda. Este lunes, tampoco.
Sólo cuatro jugadores pegaron ayer más de 200 bolas en el range. Sólo se contabilizan los golpes largos, nada de putts o juego corto. Recordemos que era lunes, en teoría un día para ir llegando poco a poco, soltarte, ir cogiendo sensaciones, etcétera… Que luego el Masters se puede hacer largo. No para Olazábal. Al golfista de Hondarribia le contabilizaron un total de 215 bolas pegadas. Sólo Aldrich Potgieter (249) y Brian Harman (225) tiraron más que él. Olazábal cumplió 60 años en feberero, mientras que Potgieter tiene 21 y Harman no ha llegado todavía a los 40. Una sensible diferencia. El otro jugador que superó las 200 bolas fue Chris Gotterup (214). Hay que recordar que Gotterup está viviendo su primera experiencia en el Masters y jamás había pisado Augusta en su vida, por lo que se entiende que quiera exprimir cada minuto de esta semana.
El año pasado Olazábal ya fue el segundo jugador que más bolas pegó durante la semana, sólo superado por Bryson DeChambeau. Lo dicho: nunca defrauda. Es la manera que tiene de entender su deporte y la manera de preparar los torneos. Son muchas las voces que lo largo de los años le han sugerido que igual debía rebajar el número de horas que invierte en la cancha de prácticas, especialmente en las semanas de torneo, pero es un aro por el que de momento no va a pasar el doble campeón del Masters. Ni creemos que ya vaya a pasar…
Otros dato curiosos de la sesión del lunes en la cancha. Además de medir el número de bolas que pega cada jugador, calculan la distancia y al altura de cada pelota y se ofrece el máximo que han hecho en el día. Ahí, José Mari es el segundo que menos distancia hizo de todos los que pasaron por la cancha, sólo superado por Fred Couples. El español alcanzó 262 yardas frente a las 258 del golfista con más ‘flow’ del PGA Tour Champions. Curiosamente, Couples es el mayor de este Masters, con 66 años cumplidos en octubre del año pasado. El que pegó el golpe más largo fue precisamente Potgieter con 326 yardas.
Sergio García sólo pegó 42 bolas este lunes, mientras que Jon Rahm ni siquiera apareció, aunque sí jugó nueve hoyos, del 1 al 9. Los que menos bolas pegaron fueron Tommy Fleetwood y Harris English con 21, es decir, un ligero calentamiento antes de salir a jugar.
Por cierto, Olazábal jugó el domingo una vuelta de prácticas en Augusta. Los campeones tienen el privilegio de poder jugar el domingo invitando a una persona a jugar con ellos. En este caso, la invitada fue Beatriz Recari. Compartieron la vuelta con Fred Couples.



