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Masters de Augusta | Segunda ronda | Vuelta de 65 golpes y seis de ventaja

McIlroy encarga la segunda chaqueta con una secuencia extraterrestre

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Rory McIlroy pega el golpe de salida en el hoyo 12 de Augusta este viernes.
Rory McIlroy pega el golpe de salida en el hoyo 12 de Augusta este viernes.

Bastante antes de que Rory McIlroy activara la ignición en su vuelta, Fred Couples ha dicho lo siguiente: «Yo de verdad creo que Jake Knapp puede ganar aquí (ha jugado con él los dos primeros días y marcha 16º con -2). Lo creo sinceramente, sobre todo por cómo patea. Me sorprendería mucho que no lo lograra en el futuro. Aunque bueno, igual Rory gana esto todos los años. Ya lo dije ayer: perfectamente podría ganar cinco más«. Como dicen los modernos, es una predicción bold. Ganar cinco más sería meter en el armario seis chaquetas verdes, las mismas que tiene Jack Nicklaus. Cuidado. Pero claro, quien habla es Fred Couples, un señor que tiene 41 Masters jugados a sus espaldas, 31 cortes, once top 10 y una victoria en 1992. No es una opción cualquiera.

No hay constancia alguna de que McIlroy haya escuchado a Couples o de que se lo hayan contado, pero lo cierto es que justo después se ha puesto a hacer birdies como si no hubiera un mañana. En apenas siete hoyos ha pasado de estar empatado en cabeza con Patrick Reed, los dos con seis bajo par, a establecer un nuevo récord para la historia del Masters. Ha hecho birdie en el 12, en el 13, en el 15, en el 16, en el 17 y en el 18. Seis menos en siete hoyos y Augusta ha saltado por los aires. En poco más de dos horas, Rory ha reventado el Masters. Récord al canto: es el primer jugador en la historia del torneo que sale de la segunda jornada con seis golpes de ventaja sobre el segundo puesto.

Los 36 hoyos que restan es un largo camino como para dar por hecho que la victoria es suya, pero desde luego lo tiene muy bien. Tanto que podría servirle un fin de semana al par o incluso de uno o dos sobre par. Mucha ventaja para un McIlroy que se quito el año pasado la necesidad de ganar el Masters y que ahora parece volar por Augusta. Ni siquiera ha necesitado estar fino desde el tee para entregar una tarjeta galáctica de 65 golpes, la mejor del día y saliendo en el penúltimo partido, cuando en teoría las condiciones del campo eran más firmes y rápidas. Otra liga.

McIlroy tiene seis golpes de ventaja sobre Sam Burns (-6) y Patrick Reed (-6), siete sobre Justin Rose (-5), Shane Lowry (-5) y Tommy Fleetwood (-5) y ocho sobre Wyndham Clark (-4), Tyrrell Hatton (-4), Haotong Li (-4) y Kristoffer Reitan (-4), Jason Day (-4) y Cameron Young (-4). Por cierto, ocho miembros del DP World Tour en el top 10 del Masters.

Las comparaciones son odiosas, pero inevitables. Una demostración de este calibre obliga a mirar a 1997. Aquel año Tiger Woods conquistó su primer Masters con doce golpes de ventaja sobre el segundo clasificado. Curiosamente, el segundo acabó con -6, mismo guarismo que llevan ahora Reed y Burns. ¿Será capaz McIlroy de aguantar este ritmo? Sinceramente, parece muy difícil, pero si pensamos en lo que sufrió el año pasado para ganar y cómo acabó conquistando la victoria, lo de ahora le puede parecer un juego de niños.

McIlroy ha construido su enorme ventaja en esos fabulosos siete hoyos finales, aunque el gran rugido del día, el momento que recordarán todos los espectadores, llegó en el hoyo 17, cuando Rory, tras fallar por mucho la salida a la izquierda, quedarse bloqueado por los árboles y verse obligado a jugar una bola baja justo antes de green, embocó desde unos 25 metros un approach sencillamente delicioso. De la ignición pasó a la combustión y de ahí a la inflamación.

Nadie sabe si Rory lograr seis chaquetas verdes en su carrera, pero desde luego la segunda está ya encargada.

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