Inicio Masters de Augusta Masters de Augusta 2026 Scheffler: galleta o salchicha

Scheffler: galleta o salchicha

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Scottie Scheffler, en Augusta © The Masters
Scottie Scheffler, en Augusta © The Masters

Scottie Scheffler se sorprendió a sí mismo el lunes por la noche negociando con Bennett, su hijo de dos años. Acababan de llegar a la casa que tienen alquilada esta semana en Augusta después de una recepción de Nike. Aún no habían cenado. Bennett quería comerse una galleta de azúcar y Scheffler le dijo que no, que primero la salchicha. Duelo al sol entre padre e hijo. Esta simple escena cotidiana, repetida en millones de casas de todo el mundo, define a la perfección al Número Uno del mundo y su manera de entender la vida.

Todo en Scheffler debe ser un equilibrio. Ni blanco, ni negro. En cuanto la balanza se inclina, malo. A este Masters ha llegado en la fase de luchar para que lo negativo no se imponga. No le han ido bien las cosas en los últimos torneos, pero sabe que en cualquier momento eso puede cambiar y transformarse en tres victorias seguidas. El azúcar está bien, pero también la salchicha. Siempre el equilibrio.

Scottie dejó en su comparecencia ante los medios previa al Masters una de esas frases que definen toda una filosofía de la vida. Al menos la suya. «Si dejara que el mal golf me definiera, sería un miserable. Si dejara que el buen golf me definiera, por ejemplo cuando gano una Chaqueta Verde o el Open, sería un arrogante. No sería muy amable por mi parte si me creo que soy la leche, ha explicado.

Seguramente, ese equilibrio es el que de una manera consciente o inconsciente, perdió el propio Scheffler al empezar ganando la temporada. Se comió la galleta de azúcar y es muy posible que pensara en ese momento que todo a partir de ahí iba a ser dulce. Se olvidó de las salchichas. En esa tarea se encuentra ahora mismo, en nivelar la balanza. El punto medio.

Esa serenidad, si quieren aburrida, es la que ha llevado a Scheffler a ser quién es. No todo es blanco o negro. Es el rey del gris. «Siempre imaginé y soñé con ganar el Masters o triunfar en los Grandes, pero jamás me mostré convencido de ello. No salí del Korn Ferry Tour y dije, hala, ya está, ahora a ser Número Uno y ganar Grandes, para nada. Siempre construí mi carrera paso a paso. Así me fue bien. Empecé en el Korn Ferry, hacerlo bien allí, ganar, pasar al PGA Tour, hacerlo bien allí, mantener la tarjeta, ganar, los Grandes, hacerlo bien, ganar… Paso a paso». De nuevo, el equilibrio.

Scottie tiene claro que es un privilegiado, pero no vive ni se expresa como tal. No abandona la realidad. No separa los pies del suelo. «Cuando voy a entrenar siento que sigo yendo a trabajar, como mis amigos. Sí, está claro que no trabajo en una oficina, es un trabajo distinto, pero es trabajo. Me encanta que mis amigos vengan esta semana conmigo y me acompañen por Magnolia Lane. Sé que para ellos es muy especial ver esto y verlo conmigo, pero cuando estoy en casa soy uno más, igual que ellos, no soy diferente en nada», resalta.

Las tres semanas que ha estado en casa le han servido a Scheffler para resetear. Para reencontrarse con ese equilibrio vital para su vida en el día a día y vital para su golf. Claro que si hay un campo que te puede empezar a repartir salchichas y quitarte todas las galletas, ése es Augusta. Scheffler lo sabe y lucha contra eso. Por lo pronto, le gusta lo que ves esta semana. «La previsión pinta genial. Se va a poner firme y rápido. Creo que eso aumenta el desafío del campo. Tengo ganas de ver cómo se juega esta semana. Puede que también tengamos un poco de viento. El campo se está poniendo muy bien. Esta es la mejor previsión que he visto para este torneo en bastante tiempo. Estoy ilusionado por empezar la semana en estos greenes. Los greenes están bastante firmes».

Las mejores negociaciones son aquellas en las que ambas partes sienten que no han perdido y que el otro no ha ganado.