
Por Álex Larrazábal, caddie de José María Olazábal.
Lo prometido es deuda y aquí estoy. Voy a contaros lo que, desde mi punto de vista, está ocurriendo estos días en el Athletic club, sede del PGA Championship…
Hemos pasado tres días intensos de entrenamientos. Intensos por varias razones. La primera por la climatología. Hace bastante calor, sí, pero si además le sumas una humedad brutal, se convierte en un clima un poco desagradable para la práctica del golf. (y para llevar la bolsa peor…). Intensos porque ¡¡esto es un grande!! Las semanas de majors siempre son especiales y la tensión en los jugadores es patente.
Varias cosas que quería comentar… Primero quería dar mi opinión personal sobre el affair Tiger-Steve Williams, que según parece es lo más comentado por todo el mundo. ¿Cómo ponerse del lado de uno de ellos? Los dos han tenido reacciones normales. ¿Quién no se indigna cuando su jefe le despide y más si ha sido de una forma que cree no es justa? ¿Es la primera vez que un jugador de golf despide a un gran caddie?… Por tanto, los dos tienen parte de razón. Está claro que Steve ha perdido un poco las formas, y también está claro que Tiger no ha elegido tal vez el mejor momento para hacerlo, pero no le demos más vueltas, es el pan de cada día para los que vivimos dentro de este mundo. Un jugador despide a su caddie, punto final.
Hablaros un poco del campo…………… ¡¡Sí!! Muchos puntos suspensivos. ¿La verdad? No sé qué deciros… Mi opinión sobre él es que es ¡¡otra bestia!! pero me da miedo decirlo y que al concluir el torneo lo hayan vuelto a reventar. Es increíble cómo juega al golf la gente por aquí.
El campo es más largo que un día sin pan (aunque McIlroy opine lo contrario…) La mayoría de pares 4 rondando las 500 yardas, dos pares cinco que sólo los privilegiados pueden alcanzar de dos y tres de los 4 pares 3 por encima de las 210 yardas (uno de ellos puede tener hasta 260 con lago a la derecha… (jajajaja) se me escapa la risa)
Con las medidas en la mano y con la velocidad y la dureza de los greenes en mente, sólo me cabe en la cabeza que vaya a ser una batalla agónica. Ahora, después ves actuaciones como la del norirlandés en Congressional o la de Tiger en Pebble Beach en el 2000 y te ponen la moral bajo tierra.
Los españoles… Para mí, ahora mismo, a punto de irme a la cama el miércoles, una incógnita absoluta. En mi Blog del Masters, por cierto, muchas gracias por todo el apoyo que recibió, fui muy optimista acerca de la armada y mis presagios fracasaron. Esta vez voy a ver si me pego la llorada y luego la alegría es doble.
Hemos jugado estos días de prácticas Chema, 'Pixa', Alvarito y mi Pablo. Sin saber muy bien el estado de Sergio porque no lo he visto, las opciones de los cuatro antes mencionados son escasas. Pablo, mi hermano, está jugando bastante bien, aunque no es en este grande en el que le veo con más opciones de hacer un buen papel. Todavía debe adaptar su juego un poco más al estilo americano si quiere hacer algo importante aquí, aunque su habilidad y capacidad de invención no deben ser infravaloradas y menos por alguien como yo, así que ojalá haga un buen torneo. Creo que un puesto entre los 30 primeros sería una hazaña.
Miguel, impredecible. No está en su mejor momento, ya lo sabemos, no está cómodo pegándole a la bola, ya os lo digo yo, pero el bueno del 'Pixa' se enciende su puro, hace sus estiramientos tan seguidos por la gente en youtube (altamente recomendable echarle un vistazo) y con el positivismo que desprende es capaz de darle la vuelta a la tortilla en cualquier momento.
Álvaro Quirós, probablemente uno de los mayores talentos que tenga el golf moderno, tampoco pasa por su mejor momento. No sabe muy bien cómo le va a responder la bola en cada swing, lo que le resta mucha confianza. Pero otra vez, su potencia y capacidad para mandar la bola a distancias hasta hace cinco años inimaginables, le podrían llevar a hacer un buen campeonato. Esperemos que sepa cambiar la tendencia que ahora mismo tiene en la cabeza.
Y mi jefe… Qué puedo decir de él. El mayor trabajador que pueda haber tenido este deporte, para mí, un modelo a seguir de carácter, raza y determinación. Sólo puedo agradecerle todo lo que me ha aportado hasta ahora, de enseñanzas, experiencias y de forma de ver este deporte.
Desafortunadamente el juego todavía anda un poco perdido y sería un buen logro jugar el fin de semana. Es muy muy difícil competir después de todas las lesiones y de la falta de ritmo de competición que tiene, aun así la hazaña se cumplió la semana pasada en un campo muy poco de su agrado. Y yo, personalmente, nunca perderé la fe en él.
¿Favoritos? Como siempre aventurarse a nombrar un favorito en un grande es hablar por hablar, pero veo las nuevas generaciones subiendo con una fuerza imparable y ¡¡yo me decanto por ellos!! Ver jugar a McIlroy, Ishikawa, Fowler y los ya no tan niños pero si todavía jóvenes como Watney, Scott o el mismo Sergio, sin olvidarnos de la hornada de swingazos sudafricanos, es un auténtico placer, así que yo apuesto por uno de ellos. Mi corazón siempre estará con los españoles principalmente, y por qué no decirlo, con el resurgimiento de uno de los más grandes. Siempre he sido muy de Tiger y siempre lo seré. El jugador que, sin olvidarme jamás de Seve, más me ha hecho disfrutar como espectador.
Mañana a la 1:10 de la tarde (19:10 en la península Ibérica) por el tee del 10 empieza mi batalla personal junto a mi jefe. Como siempre, vamos a darlo todo para que salga lo mejor posible y tratar de disfrutar de un gran torneo como es el PGA.
¡Hasta mañana!


