
Del 15 al 18. El final del recorrido del Atlanta Athletic Club es definido por Tiger Woods como “un test infernal”. Un desafío que marcará las diferencias. Nadie puede estar tranquilo. Estos cuatro 'monstruitos' pueden dar la vuelta a cualquier tarjeta. Así lo ven los mejores jugadores del mundo…
Esto es lo que les espera. El hoyo 15 es un par 3 de 234 metros. Schwartzel, ganador del Masters de Augusta, bromeaba: “¿Un par 3? ¿Están seguros? ¿No es un par 4?… Es un hoyo monstruoso. Si haces bogey no debes irte muy enfadado”, explica. McIlroy comparte absolutamente su opinión. El norirlandés está convencido de que “el jugador que consiga hacer cuatro pares, sacará al menos un par de golpes de ventaja a la mayoría”.
Muchos tendrán que pegar la madera desde el tee. Hace justo 10 años, sin ir más lejos, David Toms, ganador a la postre de aquel PGA, hizo hoyo en 1 en este par 3 con una madera 5. Luke Donald pegó un híbrido en la vuelta de prácticas del martes. “Lo he dicho muchas veces y lo repito, a mí no me gustan los pares 3 tan largos…”, afirma el Número 1 del mundo.
Tras esta prueba de fuego llega el 16. Un par 4 estrecho y muy largo en subida. Se ha alargado 32 metros desde la última vez que se jugó aquí. Todos coinciden en lo mismo. Hay que pegar un drive de salida muy bueno y mantener la bola en el green siempre por debajo del hoyo.
El 17 es otro par 3 largo de casi 190 metros. Es el menos infernal de los cuatro, al menos en opinión de McIlroy, pero el green está protegido por un amenazante lago que puede causar estragos durante toda la semana.
El 18 es otro hoyo interminable. Un par 4 de 460 metros. En realidad es un par 5 reconvertido y su dificultad es extrema. Así lo explica Martin Kaymer, defensor del título y Número 3 del mundo: “un buen resultado en este hoyo es hacer dos pares y dos bogeys. Hay que pegar dos golpes magníficos para poder hacer el par. La salida es muy complicada. Por un lado tienes agua y por el otro un búnker, que dependiendo de cómo se te quede la bola te deja sin opciones de tirar a green”. McIlroy lo ve también muy exigente, especialmente por el tamaño del green. “Está concebido como un par 5 y es muy pequeño”, afirma.
En definitiva, una durísima batalla final que puede decidir este PGA Championship. Si hay un jugador que se las ha visto con los campos más complicados del mundo y preparados de la forma más salvaje es Tiger Woods. Por ello, hay que prestar mucha atención a sus palabras: “Creo que no hay un tramo de hoyos que yo ahora mismo recuerde que sea tan difícil como este final. Es un test infernal. Si consigues hacer el par en estos 16 hoyos, puede sacar una tonelada de golpes al resto de jugadores”.
Agárrense, que vienen curvas.


