
Pablo Larrazábal se ha fajado hoy de lo lindo en el Atlanta Athletic Club y ha sacado adelante una vuelta de par que vale su peso en oro. El español ha completado una ronda ordenada, con dos birdies y dos bogeys, y muchos pares que es lo que demanda este exigente recorrido del PGA…
Ya hemos comentado en Ten-Golf el salto cualitativo que ha experimentado Larrazábal en los Majors. El British de Royal St. George's fue su punto de inflexión. Salió a competir hasta el último de los golpes y se convenció de que tiene talento, recursos y mentalidad para pelear con cualquiera que se ponga por delante. Hoy se ha visto una nueva prueba.
Esos dos solitarios bogeys que afean su tarjeta son un potosí. Hay que tener mucha paciencia, madurez y garra para pelear de tú a tú con este campo y tener sólo dos errores. Son muy pocos. Esos bogeys, además, los compensaba con dos birdies muy valiosos, en el 16, en el tramo áspero del campo y en el 6, como colofón final. Ambos birdies fueron reacciones a bogeys anteriores.
Hay un dato numérico que explica de una forma clara la diferencia entre este Larrazábal y el de sus primeros Majors. Con la de hoy, ha jugado ya 13 vueltas en Grandes. Su media de golpes en sus primeras ocho rondas fue de 77,37, y eso que pasó el corte en el British de 2008. Sin embargo, su media este año, después de cinco vueltas (cuatro en St. George's y esta en el PGA) es de 71,8. Son cinco golpes y medio menos por vuelta. Se dice pronto.
De hecho, estos 70 golpes de hoy igualan la segunda mejor tarjeta de Pablo en un Major, sólo por detrás de la primera ronda del pasado British. El barcelonés sigue bajando la media.
Sergio García (+2) mantiene el ritmo irregular que mostró en el Greenbrier y en el Bridgestone Invitational, sus dos últimas citas antes del PGA. Pega golpes estratosféricos (como en el 7), cosecha birdies, patea con mucha más confianza que antes, pero adolece de cierta inconsistencia que se traduce en bogeys. Sea como fuere, su resultado le permite estar dentro del corte con los 70 mejores. Una vuelta bajo par mañana le puede hacer ganar muchos puestos. Jugar en el primer turno debe ser una ventaja.
José María Olazábal (+8) ha tenido una mala vuelta. Este campo exige ir muy recto desde el tee y meterte en pocos problemas. De momento, Chema no tiene esa solidez. Y aquí en Atlanta se paga muy caro. Aún así, nunca pierde esa capacidad de lucha ejemplar. El campo le ha pegado duro, pero él también se ha revuelto al final con dos birdies en los últimos tres hoyos. El primero llegaba en el 7 al embocar un putt larguísimo.


