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Lío en Ryo

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Hoy le damos la vuelta a la costumbre y comenzamos el análisis a la primera jornada del PGA por el final. Por el último clasificado. El japonés Ryo Ishikawa llegaba a Atlanta con la etiqueta flamante de Joven Sobradamente Preparado. Nosotros mismos se la colgamos la semana pasada…

Pero el nipón se ha arrancado hoy con un cante desgarrador, para entregar un 85 final que ha dejado boquiabiertos a propios y extraños. Hoy ocupa la última posición y hace cuatro días salía en el último partido del domingo en un WGC. Y esto, ¿cómo se come?

La primera reacción ha sido unánime. A este chico le pasaba hoy algo. Estaba enfermo o lesionado. Sin embargo, parece que el jugador no se ha excusado en ninguna dolencia, sino más bien en que está realizando algunos cambios en su swing.

Y aquí es donde uno se cae para atrás, por mucho que sepamos que los jugadores tratan de mejorar casi semana a semana, de afilar la punta del lápiz hasta límites insospechados. Si tu juego iba bien hace siete días, como quedó demostrado en Akron, qué cambio podía merecer tanto la pena… Monumental lío en Ryo.

2. Duro de pelar el Atlanta Athletic Club. El resultado de dos bajo par ha sido sobresaliente en la primera jornada del PGA. Esto lo dice casi todo…

Después, por supuesto, están los 'Cum laude', apenas un puñado de jugadores que se cuentan con los dedos de una mano y que se han ido más allá, con la mención especial para Stricker (63 golpes), que se ha quedado a un golpe de cerrar la mejor vuelta de la historia en un Grande.

Es curioso, pero precisamente todos los jugadores que han mejorado el dos bajo par son norteamericanos (Stricker, Jerry Kelly, Scott Verplank y Shaun Micheel). Un respiro para las barras y estrellas en plena sequía de 'majors' de su golf. Por supuesto, llama la atención que ninguno de los americanos que han comenzado dominando, a excepción de Stricker, pertenecen a la 'primera línea'. La moraleja es la de siempre: la profundidad de banquillo del golf norteamericano es abrumadora. De todas las edades y perfiles (hoy han destacado los veteranos, porque hay que incluir a Davis Love III y su -2), con o sin triunfos de relumbrón y en pleno éxtasis norirlandés.

3. Rory McIlroy (PAR) nos ha gustado hoy tanto o más que en la primera jornada del US Open, donde cazaba el liderato con un 65. Ha sufrido una lesión en la muñeca derecha en el hoyo 3 y se las ha arreglado para ceder el terreno justo. Su bola descansaba pegada a la raíz de un árbol y el palo no podía ahí pasar adecuadamente a través… Quizá el norirlandés arriesgo más de lo previsto, pero luego ha mostrado una madurez y equilibrio formidables.

Porque al margen del dolor que se siente en circunstancias así, hay que mantener a raya a ese vértigo irracional a dañarse aún más, todo un martirio en un deporte donde la precisión puede ser cuestión de milímetros, literalmente.

Se le ha visto aplicándose hielo y atendido varias veces por un fisio que se las veía y deseaba para vendarle la zona dañada. Prueba superada, aunque habrá que ver qué pasa con esa muñeca después de haberse quedado fría. A ver cómo amanece mañana… Puede preguntarle a Álvaro Quirós al respecto.

4. La Armada española ha superado las expectativas. En conjunto, y aunque a primera vista quizá no lo parezca tanto, el resultado es más que decente. El corte es hoy un objetivo más que razonable para todos, menos para Olazábal, y Larrazábal y Jiménez están bien colocados para pensar incluso en un poquito más. Vamos a dejarlo ahí. Paso a paso.

La asignatura pendiente de los nuestros han sido los pares 5, y tiene su importancia, sobre todo en un campo que quita mucho más que regala. Entre todos, y son cinco, sólo Álvaro Quirós le ha hecho un birdie a un par 5 (además, el de Guadiaro hacía bogey en el otro…). Si repasamos las tarjetas de los jugadores de top-ten, todos ellos han exprimido más y mejor este 'recurso'.

5. Mañana el corte puede situarse en torno al +4, si se mantienen estas condiciones de juego. Woods va a necesitar alrdedor de un 67. En principio, nada descabellado, pero cuesta un mundo apostar por ello: hoy sólo tres o cuatro jugadores han llegado a ese registro. Tiger, sorpréndenos. Que tampoco es cuestión de darle una alegría a Steve Williams a diario…