
Fuera complejos. La tercera jornada del PGA también ha sido dominada por la clase media. Es su 'major' a falta de la vuelta de la verdad. El de Brendan Steele (-7) y Jason Dufner, sobre todo, ambos con -7 y líderes tras entregar un 66 y un 68 respectivos…
Keegan Bradley (-6) tampoco ha aflojado, y eso que comenzaba con doble bogey… ¿Qué se puede decir? Es mejor levantarse del asiento y reventarse las plamas de aplaudir. Es la hora también de sentir al gusanillo de la envidia moverse dentro de uno…
Entre medias de tanto novato y debutante, un perro viejo como Verplank (-5) y, en definitiva, no hay manera de encontrar entre los cuatro primeros un puesto mejor que el 80º del ránking mundial. Además, de los doce primeros clasificados sólo uno es ganador de Major. David Toms, que ganó precisamente aquí, en Atlanta, el PGA Championship hace diez años.
Si hubiéramos sido obligados a apostar ayer por la noche por alguno de los candidatos, éste hubiera sido Jim Furyk, a buen seguro. A lo fácil. Nos habríamos fijado ciegamente en su currículo, en su trayectoria, en el peso de sus logros abundantes. Y en nada más. Pero Furyk terminaba remojándose por dos veces en el 18 para acabar a seis golpes de la cabeza.
La carga más profunda de un miembro de la 'aristocracia' ha llegado de Charl Schwartzel (-2), con un 66 que veremos si es suficiente, porque venía desde muy atrás. También hay que incluir a Steve Stricker entre los 'nobles' del golf mundial que optan a la victoria. Es el único top ten que realmente sale cerca. Ayer tropezó, pero hoy se ha dejado una clara oportunidad tras jugar bajo par y acabar con -4, a tres golpes de los líderes.
A la jornada de mañana le faltará ese brillo especial de los grandes nombres en los últimos partidos, pero a emoción nada ni nadie puede ganarle a priori. Porque hay que seguir pensando que el triunfo se presenta más abierto que nunca. Al fin y al cabo, la presión se va a dejar notar, seguro, en los principiantes. Veremos en cuántos de ellos y hasta qué punto. Pero está claro que Robert Karlsson (-2), por ejemplo, se ha ido hoy al hotel sintiéndose aspirante de pleno derecho.


