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Ofensa a Oak Hill y paso de Mickelson por el taller

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Oak Hill siempre ha sacado pecho cuando llegaba un grande. Los números lo han colocado como un rival de mucho cuidado. En los cinco majors previos que acogió, apenas diez jugadores consiguieron acabar bajo par.

En 2003, la última vez que se jugó una gran cita en el recorrido de Rochester, apenas 12 golfistas pudieron bajar del par en la primera ronda. Ayer, sin embargo, hubo 35. Una ‘ofensa’ para su trabajada reputación. Toca esperar sentado y expectante a su reacción. El PGA no es el US Open, pero no se van a quedar de brazos cruzados.

La razón de tan buen resultado está en el agua que cayó en la noche del miércoles al jueves y las condiciones de humedad que reinaron en la primera ronda. Los greenes, temidos como pocos, estuvieron mucho más receptivos, y todo aquel que consiguió ir recto desde el tee, consiguió un jugoso botín.

Adam Scott (-5), líder junto a Furyk, fue uno de ellos. El australiano está muy feliz el manual de majors que estrenó hace dos años y que lleva a rajatabla. «En los dos últimos años he puesto toda mi atención y preparación en los majors y está saliendo muy bien. Ha sido una de las mejores rondas de golf de mi vida. Sentía que estaba pegando todos los golpes que quería, similar a la primera vuelta del Open Championship del año pasado en Royal Lytham (hizo 64 golpes e igualó el record del campo)», señaló. Recuerden que allí acabó peleando por la victoria hasta su debacle en los cuatro últimos hoyos.

Tiger Woods no corrió la misma suerte que Scott. No fue capaz de hacerle un número bajo a Oak Hill, y eso que pateó bastante bien. El Número Uno, no obstante, no se sale de su guión en este tipo de situaciones. SIempre un mensaje positivo. «Podría haber sido fácilmente una ronda bajo par. Un par de errores me costaron muy caro, pero sigo ahí, estoy a sólo seis golpes y queda un largo camino», señaló.

Lee Westwood vuelve a estar ahí. El inglés merece el más alto de los reconocimientos. Apenas unas semanas después de su enésima decepción en un major tras salir el domingo como líder del Open Championship, vuelve a estar en todo lo alto. Ronda de 66 golpes y a pelear una semana más. Tanto va el cántaro a la fuente que algún día se tendrá que romper.

Phil Mickelson acabó contrariado su loca primera vuelta en Oak Hill. Finalizó con +1, mismo resultado de Tiger Woods, pero por vías bien diferentes. El campeón del British estuvo fallón y errático, pero consiguió salir con vida. Ese es su mensaje. Ese y que los posibles problemas con el swing parecen metidos en un cajón. Nada más acabar la ronda se fue al campo de prácticas con Butch Harmon para poner en orden el juego. Su valoración al volver a la sesión de trabajo: «Estaba preocupado durante la vuelta, pero ya no lo estoy». Las piezas vuelven a encajar.