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Pimienta, clavo y mojo picón

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McIlroy manda. No es novedad, no es extraño, casi diríamos que son las leyes de la naturaleza. Solo hay que ver su swing para entenderlo. Ahora bien, el norirlandés no está solo en este PGA.

Hay varios hombres dispuestos a meterle pimienta al asunto, pimienta fuerte, de la que escuece. Y hablando de salsas y condimiento, también pide paso en Valhalla el mojo picón de Rafa Cabrera Bello.

El partido estelar del sábado apunta maneras. Es de entrada cara de tribuna, paquete de pipas y una botella de dos litros de agua. McIlroy y Jason Day. Quién da más. No hace viento en Valhalla, pero las banderas no paran de moverse. Saben lo que les espera mañana. Será un concurso de tiro al trapo, a cual más agresivo, a cual más divertido.

La jornada de tarde en el PGA nos ha metido mucha pimienta en el torneo. Quien piense que esto será un paseo triunfal de McIlroy tiene sus razones, pero no hay más remedio que dudar y dar todo el crédito del mundo al ejército que se ha colocado detrás. A un golpe está el australiano Jason Day, ganador del WGC Accenture Match Play en febrero y animador profesional de los grandes. Además, a su vera, un clásico, algo así como el Clint Eastwood del golf, aunque con menos muescas en su cinturón: Jim Furyk. Otro que está a un golpe, otro dolor de cabeza para el fin de semana.

Tampoco hay que perder de vista a Rickie Fowler, a dos golpes. Un experto en grandes en 2014, un tipo que ha visitado todos los cajones del podio este año menos el primero. A tres aparece la figura siempre intimidante de Phil Mickelson. Más madera. Más trapo encogido de miedo. Más espectáculo. Agárrense en Valhalla que se avecina un fin de semana con curvas. ‘Lefty’ acabó su ronda con un eagle que transfiguró su posición en el PGA. De comparsa retrasada ha pasado a figura principal en el escenario. Otros lobos al acecho: Stenson, Stricker, Westwood, Dubuisson, Luiten y Oosthuizen también quieren su trozo de tarta. Sábado de altos vuelos en el PGA.

Y este sábado también estará en liza Rafa Cabrera Bello, autor de una tarjeta de 71 golpes para un total de -2. Se encuentra en el puesto 26º. Es el mejor español después de dar un paso más en su carrera. Sólido, consistente y superando un reto difícil. La segunda ronda del PGA ha sido de perros, con lluvia, viento, frío por momentos… Condiciones que no le van precisamente al jugador canario, aunque hace tiempo que dejó atrás el tópico de buen jugador solo cuando hace sol. Cabrera es un todo terreno y desde esa altura apunta al top ten en Valhalla. Es el mojo picón.

Por último, el clavo es Tiger Woods. Otra ronda de 74 golpes y adiós al corte. No tiene previsto jugar el Wyndham, por lo que la temporada se puede dar por terminada, salvo cambio extraño de planes. La Ryder, por tanto, también se esfuma entre sus dedos. No es de extrañar. El juego de Tiger no está. Sale al campo desamparado, como un soldado que porta un cuchillo de fruta en medio de un campo de batalla. No le sale nada y la espalda le sigue doliendo. El mismo dolor que en el Bridgestone, asegura, diferente al que le obligó a pasar por el quirófano el 31 de marzo, sí, pero dolor al fin y al cabo. Sean Foley, su entrenador, lo tiene claro: “ha jugado apenas once rondas en los últimos cinco meses, diría que está al diez por ciento de su capacidad. Woods, mientras, hace lo que puede: “he llegado hasta donde he podido, lo he dado todo, pero esto es lo que hay ahora mismo”, explicó.

Y terminamos con la cruz de la Armada: Miguel Ángel Jiménez y Pablo Larrazábal, que finalmente superó el dolor y jugó, no pasaron el corte. Resultados.