
Olazábal firmó 63 golpes en la tercera jornada de PGA del año 2000 en Valhalla
Corría un 19 de agosto y en las tertulias aún se seguía hablando del efecto 2000 y de las devastadores consecuencias que algunos pájaros de mal agüero presagiaban para nuestra sociedad.
Aquellos días en Valhalla, sin embargo, el tema de conversación era Tiger Woods.
Lógico. Se celebraba el PGA Championship 2000 y el californiano llegaba después de haber ganado de forma consecutiva el US Open y el British, y tras imponerse en tres de los cuatro últimos grandes. Es decir, algo similar a lo que le ocurre en estos días a McIlroy. El protagonismo, claro, era para Tiger, que además acabaría ganando, aunque el sábado durante la tercera jornada tuvo que ceder ese protagonismo durante algunas horas.
Aquel 19 de agosto fue una jornada histórica en Valhalla. Tom Watson, superados ya ampliamente los 50 años, batía el récord del campo con una fabulosa vuelta de 64 golpes. Dejaba atrás, ni más ni menos que a Jack Nicklaus, diseñador del recorrido y dueño del récord anterior con 66. Sin embargo, el récord de Watson fue uno de los más efímeros que se recuerdan. Apenas una hora después José María Olazábal firmaba una tarjeta sideral de 63 golpes. Se colocaba por delante de Watson y Nicklaus en la historia de Valhalla, igualaba la mejor vuelta realizada en un major y, por supuesto, rubricaba el resultado más bajo del golf español en un grande. Otra de esas grandes gestas del genial jugador de Fuenterrabía. Además, aquel resultado le permitía optar a la victoria el domingo, aunque él acabaría siendo cuarto y el Wanamaker Trophy terminaría en las hambrientas fauces de Tiger.
Olazábal firmó 63 golpes con nueve birdies y ningún bogey y una fabulosa secuencia de seis ‘treses’ consecutivos. Una vuelta para el recuerdo. Estuvo sensacional desde el tee (13 de 14 calles) y fabuloso con los hierros. Nada menos que seis de los birdies fueron desde menos de metro y medio y el más lejano cayó desde cuatro y medio. Una exhibición.
Hoy se cumplen 5.100 días desde aquel gran día para el golf español. “Había pasado mucho tiempo desde la última vez que me lo pasé tan bien en un campo de golf. Mis hierros estuvieron muy bien. En el hoyo 10 sabía que si mantenía el mismo nivel de juego podría ser una gran jornada de golf. No tengo la sensación de haber metido putts largos, pegué hierros muy buenos”, explicó después de firmar la tarjeta.
Esta semana el PGA Championship vuelve a Valhalla catorce años después. Qué mejor momento para recordar una de esas vueltas inolvidables del golf español.


