Inicio PGA Championship PGA Championship 2025 El estrés de Scottie Scheffler con los ‘leaderboards’
El ganador del PGA Championship relata el momento más tenso de su ronda

El estrés de Scottie Scheffler con los ‘leaderboards’

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Scottie Scheffler, en Quail Hollow © PGA Championship
Scottie Scheffler, en Quail Hollow © PGA Championship

La rueda de prensa de Scottie Scheffler en Quail Hollow después de coronarse como nuevo campeón del PGA Championship, el tercer major de su carrera tras sus dos triunfos en el Masters de Augusta, dejó algunos momentos interesantes y a la vez divertidos. Entre ellos, la confesión por parte del Número Uno del mundo del ‘estrés’ que llegó a sentir en ciertos momentos de su ronda por culpa de… ¡los marcadores del campo!

Los famosos ‘leaderboards’ electrónicos del recorrido de Charlotte, en Carolina del Norte, no muestran únicamente a los primeros clasificados del torneo, sino que van pasando pantallas con el resto de la tabla. Y se dio la casualidad de que cada vez que el Número Uno del mundo tenía la oportunidad de pararse un segundo a mirar alguno de ellos para ver cuál era su ventaja sobre Jon Rahm, nunca estaba en la primera pantalla.

«No me relajé hasta que pasé la bola por encima del agua en el 17. Sentí que, después de eso, podía llegar al 18 con la ventaja que tenía. En este tramo final, nunca puedes confiarte. Vi que Jon y yo estábamos empatados cuando jugaba el 10, creo. Creo que él hizo birdie en el 10 y el 11. Creo que estaba con 9 bajo par. ¿Es así? Entonces pude hacer birdie en el 10, lo que me dio una ventaja de un golpe en ese momento», comenzó contando Scheffler.

«Pero las tablas de clasificación desde el 10 hasta, básicamente, el 14, no me mostraban lo que esperaba que me mostraran. Eran diferentes a las de Augusta, donde la tabla de clasificación siempre está ahí arriba. Estas tablas cambiaban, como si fueran de diferentes grupos. Si miraba, estaban por el puesto 25. Las volvía a mirar y pensaba: ‘Venga, chicos, mostradme lo que está pasando en cabeza. Si la gente quiere saber quién va en el puesto 30, que mire su teléfono. Yo necesito saber lo que está pasando en cabeza’… Así que no vi mucho en esos hoyos», confesó Scottie.

Así que no le quedó más remedio que ponerse en lo peor y sacar a relucir su mejor juego: «Solo me preparé para que Jon emergiera y jugara los últimos nueve hoyos. Es un gran jugador y un gran campeón, sabe dar un paso al frente en los momentos importantes. Estaba convencido de que también jugaría muy bien los últimos nueve hoyos. Así que hice todo lo posible por seguir ejecutando mis golpes y mantenerme en mi pequeño mundo».

Finalmente, el Número Uno del mundo encontró la calma a esa situación de ansiedad… «Cuando bajaba por el 15, acababa de hacer birdie en el 14 para ponerme 11 bajo par, y lo vi en el bunker del 16, y no consiguió subirla. Así que me dije a mí mismo que, si él estaba en 9 bajo par… Creo que finalmente vi la clasificación en el green del 13. Y era así. Él estaba en el 9 bajo y. yo en el 10. Y él estaba jugando el 15. Lo mejor que podía hacer era un bogey allí, porque no oí gritos de locura, estaba 9 bajo par; si hacía birdie aquí, iba a llegar muy lejos», explicó.

A partir de ahí, la situación se le puso ya muy de cara al golfista de Ridgewood para sellar su primer triunfo en el PGA Championship a lo grande: «Luego, mientras caminaba por el 16, vi que él estaba ocho bajo par y yo 12, así que en mi cabeza me dije: ‘No puedo controlar lo que hacen los demás; si hago tres pares, el torneo de golf es mío’, y en eso me concentré». Una gestión mental para evitar desconexiones al final…

¿Y cómo hace Scottie para evitar que el ambiente le afecte y le lleve a cometer errores? «Creo que es inevitable oírlo cuando están ahí gritándote. Es un poco extraño. No sé por qué la gente necesita gritarte cuando está tan cerca. Pero al final del día, estoy concentrado en la tarea que tengo entre manos y tengo que ejecutarla». Un método que le volvió a funcionar para reafirmar su condición de mejor jugador del mundo, ampliar su palmarés… y empezar a encaminarse hacia el sueño del Grand Slam.