Aunque no esté atravesando su mejor momento de juego, el noruego Viktor Hovland siempre es uno de los jugadores a tener en cuenta cuando llegan las citas importantes del calendario. Esta semana afronta el PGA Championship con sentimientos enfrentados respecto a su juego. Reconoce que ha progresado desde su victoria en el Valspar, pero a su vez, asume que todavía no está completamente satisfecho con su rendimiento y que debe seguir mejorando en algunos aspectos.
Así lo ha asegurado en la rueda de prensa oficial que ha ofrecido este miércoles en Quail Hollow, en la previa del segundo Grande de la temporada: «Lo que me hace feliz es el progreso que he llevado a cabo desde poco antes del Valspar, e incluso desde entonces hasta ahora. Creo que definitivamente estoy yendo en la dirección correcta. Pero aún queda algo ahí que no me permite jugar al nivel que quiero». Una búsqueda que pasa para Viktor por algunos cambios importantes…
«Siento que estoy reprogramando mi cerebro para nuevos movimientos», dijo. «Si veo que la bola hace lo que quiero, es más fácil superar lo raro que se siente. Intento separar lo que siento de lo que la bola hace objetivamente, porque al final de cuentas, estamos tratando de jugar bien al golf», explica el noruego. Porque para Hovland, el reto no es solo cuestión de repetición sino de identificar la raíz del problema y modificar el patrón que ha desarrollado durante estos últimos años.
Esta tendencia suya a ir cambiando aspectos de su juego le ha generado algunas críticas, algo que asume con naturalidad: «Obviamente, me gustaría que los cambios fueran menos complicados, pero cuando no estoy en el lugar donde quiero estar, hay que hacer ajustes». Eso sí, admite haber sido «un poco demasiado explorador» en ocasiones, pero defiende su punto de vista: «Soy un adicto a intentar mejorar porque me ha funcionado bien en mi carrera. Pero ahora mismo, hay piezas clave que me están impidiendo jugar mi mejor golf y no estoy contento. Así que tengo que hacer cambios. Es lo que hay».
Hovland se refirió también a sus resultados en los majors, algo que observa con una perspectiva optimista. El año pasado, sin ir más lejos, siente que estuvo cerca de ganar pese a no estar a su máximo nivel: «Casi no jugué el año pasado y casi gano el torneo. Así que lo veo como una gran victoria. Casi gano un campeonato importante sin sentirme bien con mi juego». Ahora, está convencido de que si logra encontrar su técnica de juego, estará en condiciones de pelear por la victoria en Quail Hollow.
Un campo duro en el que Viktor destacó esos tres últimos hoyos conocidos como La Milla Verde: «Simplemente es largo. El hoyo 16 es muy largo, pero relativamente generoso desde el tee. Sin embargo, el 17 es especialmente difícil con el agua a la izquierda, y el 18 no permite errores ni a la derecha ni a la izquierda». Una alta exigencia que pondrá a prueba su nivel de juego, en especial con el driver, uno de los palos con los que más dificultades está teniendo en los últimos tiempos y que trabaja para mejorar.


