Jon Rahm cumple una década jugando Grandes. O casi. Realmente alcanzará esa cifra redonda en el próximo US Open, y lo hará curiosamente en el mismo escenario donde todo empezó: Oakmont. Sin embargo, ya ha pasado el tiempo suficiente como para hacer un primer balance de estos diez años. Con más barba, más aplomo, más seguridad (aún) y en el centro de todos los focos. Porque esté como esté, llegue como llegue, Jon siempre es uno de los favoritos a ganar cualquier semana. Mucho más si se trata de un Grande.
Rahm ha mirado hacia atrás este martes en Quail Hollow, donde este jueves empieza el PGA Championship, y ha confesado cuál es la gran lección que ha aprendido en esta década: «No hay que jugar un golf perfecto para ganar un Grande. Hay que tener plena confianza en tus posibilidades y saber gestionar el campo», asegura. El golfista de Barrika explica esta conclusión a la que ha llegado en plena madurez con su propia experiencia. «Cuando veo vídeos de mi victoria en el US Open de 2021 aún me llevo sorpresas. Pensaba que había jugado mucho mejor y, sin embargo, cometí muchos errores. Lo único es que fui capaz de arreglarlos y manejarme. Siempre crees que para ganar un major tienes que jugar perfecto y no es verdad. Recuerdo que el Royal & Ancient hizo un documental de 20 minutos con campeones del Open y Padraig Harrington decía —creo que fue en Muirfield en 2002— que jugó lo mejor que pudo y no ganó. Y en ese momento pensó que hacía falta tener suerte para ganar un major. Creo que eso influye un poco, pero al final, se trata de seguir jugando buen golf, sólido y aprovechar los buenos momentos que tengas durante la semana. Pero en ningún caso tienes que jugar perfecto», asegura.
Precisamente, respecto a ese documental del Open, Rahm ha compartido las reflexiones de los más grandes que más le han impresionado. «Creo que fue en el Open de 2005 en St. Andrews donde Tiger dijo: “Quien juegue mejor del 7 al 12 gana el major”. Me pareció curioso, porque aún quedan del 13 al 18, que pueden ser más duros si el viento sopla mal. Pero fue interesante. Una vez, Lee contaba que se preparó para el Open en Texas, con tanto viento y polvo que llevaba gafas protectoras. Luego llegó al torneo y no sopló viento en los cuatro días. Son cosas para las que no te puedes preparar. Uno de los que más me ayudó fue el de Jack Nicklaus en Muirfield. Creo que estaba uno detrás, y pensó: “Si termino 4, 3, 4 —birdie, par, par—, gano el Open”. Y lo hizo. Me pareció muy interesante. Yo también he pensado así en el pasado. En un final apretado, pensar: si hacemos esto, ganamos. Creo que le dije eso a Tyrrell en la Ryder Cup, contra Xander y Patrick. Íbamos empatados en el hoyo 16, y le dije: “3, 3, 4 y no perdemos”. Y acabamos 3, 2, y ganamos. Lo he usado antes. No lo valoré tanto cuando lo escuché, pero luego en el campo me ayudó» señala.
Le han puesto a Jon en una interesante diatriba los periodistas americanos. Le preguntaban que eligiera qué parte del juego de cualquier jugador de la historia compraría para él. «Si hablamos de Quail Hollow tendría que elegir a Rory McIlroy por su historia aquí. Por supuesto por su drive, pero también por cómo ha pateado. Una opción fácil siempre sería el putt de Xander Schauffele. En cuanto a la historia, podría elegir el juego corto y la creatividad de Seve o Phil Mickelson, los grandes como Ben Hogan o Jack Nicklaus, pero finalmente me quedaría con los putts de Tiger Woods, especialmente los decisivos», explica.
Otro asunto interesante que abordó fue la Ryder Cup y los planes de Luke Donald. ¿Ha habido alguna conversación con el capitán donde le ha dicho: tú tranquilo que estarás en el equipo pase lo que pase? Rahm ha regateado la respuesta. «Esa es una pregunta para Luke. Es su equipo. Espero poder clasificarme y que no haya dudas. No me corresponde a mí decirlo. No voy a decir nada», ha insistido cuando le han vuelto a preguntar. Parece obvio que muy mal, pero que muy mal tendría que estar Rahm para que no lo lleven a Bethpage en septiembre.
Sobre ganar algún día el Grand Slam… «Sí, claro. ¿Cuántos hay, seis personas que lo han logrado? Me encantaría. No es fácil. Lo pensaría más si ganara un tercero distinto, como ha hecho Jordan Spieth. Pero ahora mismo, prefiero pensar en acumular majors más que en cuáles son. Es decir, si nunca lo logro, prefiero tener seis de solo dos, como Sir Nick Faldo, que tres diferentes. Aunque si ganas los cuatro, aunque solo una vez cada uno, eso tiene tanto valor que quizá lo prefieras a tener seis. Pero por ahora, prefiero centrarme en el número tres. Si es el Open o el PGA, ya me centraré en el Grand Slam. Por ahora, no quiero pensarlo demasiado. Pero sí, es un objetivo para todos los que jugamos a esto».
Sobre el PGA Championship y que sea el que peor se le ha dado siempre… «Soy consciente de que es donde peor he jugado. Mi mejor resultado fue en Bellerive, creo. Quizá se deba a la versatilidad y la variabilidad de este torneo. En Augusta sabes lo que vas a encontrar. Siempre es el mismo campo. En el U.S. Open, nueve de cada diez veces sabes lo que te espera. En el Open igual: será más o menos firme, pero sabes qué esperar. En el PGA Championship cambiamos de sede y de configuración de forma drástica. Southern Hills, Quail Hollow, Bethpage… son campos totalmente distintos. Así que puede que sea eso: aquí necesitas un nivel de juego altísimo más que capacidad de adaptación como en los otros tres. Pero bueno, es una especulación. Creo que ha sido más bien una coincidencia que no haya jugado bien».
Sobre Rory McIlroy y el Grand Slam… «Nunca dudé que lo conseguiría. La verdad, si aquel Masters de 2011 le hubiera salido bien, creo que habría conseguido muchísimo más de lo que ya tiene. Fue un obstáculo difícil de superar, y se notó su emoción al final. Su primera gran oportunidad en un major terminó muy mal. Ganó el U.S. Open poco después por un margen récord, pero cada vez que volvía a Augusta, eso le rondaba. Es curioso: cuando ves su juego, cada vez que iba a Augusta pensaba, “si hay un campo perfecto para este hombre que puede hacer un draw alto a la perfección, con grandes manos y toque, es este”. Ha tenido muchas oportunidades. Nunca es fácil. Es muy difícil. No me sorprendería que esto le haya quitado un peso de encima y que empiece una nueva racha, como hizo Xander el año pasado: gana uno, luego otro, y se mete en muchas peleas. Con jugadores así, nunca se sabe».


