Inicio PGA Championship PGA Championship 2025 La Milla Verde: historias, números, dramas, tragedias y alguna espina que sacar
Los hoyos 16, 17 y 18 de Quail Hollow, todo un desafío en el PGA Championship

La Milla Verde: historias, números, dramas, tragedias y alguna espina que sacar

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No hay un solo análisis de Quail Hollow, escenario de la 107ª edición del PGA Championship que comienza este jueves, que no se detenga atentamente en la llamada Milla Verde, que es el nombre que recibe el tramo que comprenden los hoyos 16, 17 y 18, el más complicado de este campo y probablemente también de toda la temporada (no olvidemos que Quail Hollow es la sede habitual del Wells Fargo), en durísima pugna con la Trampa del Oso (hoyos 15, 16 y 17 del Champions course del PGA National, donde se disputa el Cognizant).

Nos encontramos ante tres monstruitos, efectivamente. El 16 es un par 4 muy largo, larguísimo. Jon Rahm, por ejemplo, ha pegado hoy un buen drive de salida en su vuelta de prácticas y luego tenía doscientos metros a la bandera. Es cierto que el campo estaba muy pesado después de la tormenta que ha caído hoy sobre Charlotte, que obligaba a suspender el juego al mediodía en Quail Hollow porque el aguacero venía acompañado de aparato eléctrico. La bola no corría por el fairway, es cierto, pero de todos modos estamos hablando de un par 4 de 530 yardas…

El 17 es un par 3 de los que quitan el hipo o provocan vértigo, a gusto del consumidor. Muy largo (200 metros) y con un green casi en península, que recibe cuesta arriba y despide cuesta abajo… El 18, el par 4 final, está defendido por todo su flanco izquierdo por una ría ‘hipnótica’ que atrae las bolas y tampoco es ninguna tontería en cuanto a longitud (ronda las 500 yardas). Scottie Scheffler reconoce que, si acaso, en esta Milla Verde sólo hay un tiro que puede darte algo de respiro, y es la salida del 16, porque realmente se hace ancha a la vista. Eso, si acaso, matiza el Número Uno del mundo, porque hay que empalar muy bien con el driver para no quedarse después con un segundo disparo excesivamente largo. El resto de tiros, según Scheffler, son un tremendo desafío.

Vayámonos a 2017, año en el que se disputó también el PGA en Quail Hollow, el primer Grande que recibía este campo. ¿Hasta que punto fue decisiva la Milla Verde? Evidentemente, tratándose además del final de la vuelta, lo fue y mucho. Pero sobre todo mostró todo su poderío, y eso que en 2017 el hoyo 16 se jugó quince metros más corto. Tan solo tres jugadores superaron estos tres hoyos con un parcial por debajo del par en el conjunto de las cuatro rondas. El canadiense Graham Delaet firmaba un parcial de -2 en la Milla Verde, para terminar el torneo en séptima posición con un acumulado total de, de largo su mejor resultado en un Grande. También ganaron el pulso a la Milla Verde Webb Simpson y Kelly Kraft, con sendos parciales de -1. Dicho de otro modo: por goleada no gana nadie en este tramo del campo.

Justin Thomas, ganador final de aquel PGA, resolvía su paso por la Milla Verde con un notable resultado de +1. Y Louis Oosthuizen, que terminaría en segunda posición, era el único jugador que conseguía a lo largo de las cuatro rondas hacer un birdie en cada uno de esos hoyos 16, 17 y 18, aunque su balance final en el tramo maldito era de PAR, muy meritorio.

También se dieron auténticos dramas, por supuesto. Un tipo fiable como pocos, Russell Henley, cerraba su paso por la Milla Verde con un parcial de +12, una verdadera locura. Tampoco le fue nada bien en este tramo a Jon Rahm, que lo despachaba con un parcial de +8, cuando su acumulado total final fue de +7, para terminar el torneo en el puesto 58º. Jon no hizo ni un solo birdie, como tampoco lo haría en su otra comparecencia en Quail Hollow, en el Wells Fargo de 2021, cita en la que fallaría el corte con un parcial de +5 en la Milla Verde.

Desde entonces, hasta esta semana, Rahm no había vuelto a pisar este diabólico tramo del recorrido de Charlotte. Las espinas hay que sacárselas cuando de verdad cuenta, es cierto, pero tampoco está de más hacer acopio de buenas sensaciones en la ronda de prácticas. El de Barrika jugaba ayer los nueve segundos hoyos de Quail Hollow y hay que señalar que su paso por la Milla Verde se saldaba con un verdadero recital de tee a green: gran salida en el 16 y un sólido hierro 5 de segundo tiro, para dejar la bola a seis metros del hoyo (a Jon no terminó de gustarle el swing, pero el resultado fue de ensueño); poderoso hierro 5 en el 17 para dejar la bola a la altura de la bandera, unos seis metros por la izquierda. Sobresaliente. Y en el 18, de pegaba un driver más que convincente y luego volvía a cazar el green el regulación con un notable hierro 6… ¿Dónde hay que firmar?