El resultado ha mejorado, sus sensaciones no. Sergio García se ha despedido del PGA Championship con una buena tarjeta de 69 golpes en Quail Hollow, dos bajo par, sin embargo el swing sigue muy lejos de donde debería estar. Al menos, así lo siente el golfista de Borriol. Por eso, al completar este domingo su actuación en el segundo Grande de la temporada no lo ha dudado. «Si Luke (Donald) me eligiera hoy para jugar la Ryder Cup tendría que decirle que no», ha asegurado en referencia a sus opciones de estar en la gran cita de Bethpage de otoño.
No hay mejor manera de explicar la falta de confianza e inseguridad por la que atraviesa en estos momentos el campeón del Masters. Nada le hace más ilusión que jugar la Ryder Cup. No hay un objetivo mayor en 2025 y, sin embargo, considera que no está en condiciones en estos momentos de afrontar este reto. No crean que Sergio va de farol cuando dice estas cosas. De hecho, ya lo hizo en el pasado. En la Ryder de 2010 le dijo a Colin Montgomerie que no estaba su golf para recibir una invitación. El escocés contaba con él y no lo reclutó a petición del propio golfista español.
Dicho esto, Sergio no tira ni mucho menos la toalla. Quiere estar en la Ryder Cup y sabe que tiene tiempo para darle la vuelta a la tortilla. «Está claro que tengo que mejorar. Tengo que volver a estar donde estaba justo antes del Masters. Demostrarme a mí mismo y a todos que mi juego es sólido y que puede ayudar al equipo europeo. Es así de simple. Lo bueno es que todavía quedan dos o tres meses hasta que se cierre el equipo. Así que tendré tiempo para ganar confianza y mejorar un poco mi juego», ha señalado.
Sergio ha jugado hoy bajo par, algo que no es precisamente fácil en Quail Hollow. Para conseguirlo hay que hacer muchas cosas bien, pero de momento en su cabeza, mandan los malos golpes. «En el hoyo 16, con un hierro 9 en las manos, la he mandado 20 metros a la izquierda de la bandera, veinte metros. Es un golpe horrible, el peor golpe de golf de la historia», ha confesado a Ten Golf con cierta dosis de humor pero dejando entrever claramente su preocupación por cómo está su swing. Ha hecho doble bogey tras acabar en el agua.
Sergio ha remontado algunas posiciones en la tabla con su vuelta bajo par, con seis birdies, dos bogeys y un doble bogey. Sea como fuere, le sabe a poco. «No hay muchas cosas positivas de esta semana, obviamente pasar el corte sí es positivo, así como no acabar último el domingo. Pero aparte de eso, no mucho más. Demasiados golpes terribles», ha explicado. Los dos Grandes centenarios de García, el 100 y el 101, no han sido precisamente los más satisfactorios. Toca darle la vuelta a la tortilla, ponerse el mono de trabajo y recuperar la confianza. Lo mejor es que ya lo ha hecho otras veces en el pasado.
Sergio tenía previsto viajar hoy a Austin, su casa en Texas, y después a Dallas para disputar este lunes la previa del US Open. Se juega a 72 hoyos. Obviamente, no acuden con las mejores vibraciones, aunque con este tipo súper jugadores nunca se sabe.



