Sergio García (+1) no estaba hoy para ver el lado bueno de las cosas. No termina de tomar las riendas de su swing y ni siquiera una sensacional reacción como la que ha protagonizado este viernes le arranca una sonrisa. Ha hecho 68 golpes, el quinto mejor resultado del día en el momento de entregar la tarjeta, siete menos que ayer. Es su vuelta más baja en un Grande desde el Open Championship de 2022. Ha subido como la espuma en la tabla y prácticamente se ha asegurado el corte. Zanjaría una racha de siete seguidos fallados en este major. Volvería al fin de semana del PGA diez años después. Hay mucho bueno en lo que Sergio ha hecho hoy, aunque al de Borriol le cuesta un mundo verlo.
Sergio duda, incluso, de si pasará el corte. Bueno, en realidad, más que dudar, está convencido de que no será así. «Hay un 99,9 por ciento de posibilidades de que no pase el corte. Estoy seguro. Me he quedado unas 300 veces fuera del corte por una en los Grandes y esta semana va a pasar lo mismo», asegura. Obviamente, en el momento de realizar estas declaraciones a los medios españoles desplazados al PGA Championship, no se puede saber dónde estará la criba. Pasan los 70 primeros y empatados y el +1 donde se encontraba al terminar estaba en el puesto 64º. Realmente, algo raro, muy raro, debe pasar esta tarde en Quail Hollow para quedarse fuera. De hecho, la lógica apunta a que el +2 debería ser el corte definitivo.
García, aunque ahora mismo a él le cueste la vida darse cuenta, ha rubricado una ronda de golf de mucho valor. Sin terminar de estar a gusto desde el tee, sí que encontró algo a lo que agarrarse en la sesión de prácticas que se metió ayer entre pecho y espalda junto a DeChambeau justo después de jugar. Ha estado mucho más preciso. No termina de soltarse ni sentir que domina el swing, pero sí ha conseguido hallar una manera de estar más en juego. De hecho, ayer perdió más de medio golpe respecto al field de tee a green y hoy ha ganado casi cuatro. Al menos, ese era el dato al finalizar su ronda, puede que cambie cuando se complete la jornada. Tiene recursos de sobra y hoy los ha exhibido, aunque a Sergio, hablando mal y pronto, le cueste admitir que a veces hay que jugar mal al golf y sacar resultado. Y que eso tiene mucha importancia.
El campeón del Masters le ha echado mucho coraje a su vuelta. Empezó con muy buen tono. Hizo tres birdies en los hoyos 10, 12 y 15. Dejó escapar hasta tres buenas oportunidades de haberse quitado algún golpe más de encima y en el camino de vuelta, en el hoyo 2, le cayó un bogey demoledor que lo dejaba fuera del corte en ese instante. Había un riesgo más que razonable de bajar los brazos porque, además, tuvo mala suerte con su segundo golpe. «La bola se me quedó con barro, así que me voy a quedar fuera del corte por eso», se lamentaba.
Pero no sacó la bandera blanca. Siguió luchando. Salvó un par enorme en el hoyo 6 y encadenó dos birdies salvadores en el 7 y en el 8. Dos birdies de manual. El primero dejando su bola casi dada y el segundo con un muy buen putt, al fin, de algo más de tres metros. Su pelea recibía premio. Completaba la remontada con una magnífica recuperación para salvar el par en el hoyo 9.
Quizá Sergio no lo vea hoy, ni mañana, ni la próxima semana, pero lo cierto es que ha hecho cosas realmente buenas hoy en Quail Hollow.



