Jim Furyk no juega esta semana el PGA Championship del Aronimink Golf Club, pero sí ha acaparado buena parte de la atención mediática en la previa. El nuevo capitán estadounidense para la Ryder Cup de 2027 ofreció una rueda de prensa amplísima en la que dejó una idea muy clara: Estados Unidos necesita una transformación profunda si quiere volver a ganar en Europa. Y no habló sólo de jugadores, sino de estructura, continuidad, organización, logística y cultura de equipo.
Furyk, que ocupará el puesto de máxima realidad en el combinado de las barras y estrellas en Adare Manor, en Irlanda, explicó que el objetivo inmediato es evidente, pero que su mirada va mucho más allá de una sola edición de la Ryder: «No es ningún secreto: queremos ir allí y ganar en suelo extranjero, algo que no hacemos desde hace mucho tiempo. No será fácil. Tendremos que pelear y arañar cada punto, pero creo que tenemos el talento para hacerlo».
Sin embargo, el estadounidense insistió varias veces en que el verdadero reto es construir una base estable a largo plazo: «Necesitamos crear un ‘blueprint’. Necesitamos crear más continuidad para nuestros jugadores y para los futuros capitanes. Y realmente necesitamos convertir la Ryder Cup en una prioridad cada año, año tras año, centrándonos en crecer y evolucionar hacia el futuro».
El campeón del US Open de 2003 dejó entrever incluso cierta autocrítica hacia cómo ha funcionado equipo estadounidense durante la última década. Furyk considera que el famoso plan diseñado tras Gleneagles 2014 ayudó en su momento, pero que el proyecto se estancó: «No creo que la idea sea muy distinta a la de 2014, pero sí creo que podríamos crecer y evolucionar mucho más rápido. Pienso en Hazeltine 2016 o Whistling Straits 2021 y creo que ahí hay una base muy buena. Pero hay muchas áreas en las que podemos mejorar: logística, viajes, calendario, parejas…».
Y ahí apareció uno de los grandes problemas históricos recientes de Estados Unidos: los foursomes. Furyk fue contundente al respecto: «Es muy evidente que no estamos preparados para ese formato. Ahora mismo es lo primero que tengo en mente. No podemos seguir cavando agujeros los viernes y sábados como estamos haciendo. Hemos intentado remontarlos, incluso estuvimos cerca en Bethpage, pero es muy difícil».
El estadounidense recordó que Europa detectó esa ventaja hace tiempo y supo explotarla en Roma: «Los europeos hicieron un movimiento clave en Roma poniendo los foursomes primero por primera vez en mucho tiempo. Se dieron cuenta de que tenían ventaja ahí y quedó clarísimo. Ganaron esa sesión 7-1″.
Otro de los asuntos sobre los que habló largo y tendido fue el papel de la analítica y los datos. Furyk defendió su utilidad, pero admitió que Estados Unidos no siempre los ha aplicado bien: «La cuestión no es si usamos analytics o no. El problema es cómo se aplican. Creo que donde hemos fallado es probablemente en cómo transmitimos a los jugadores el uso de esos datos. Odio escuchar que todo gira alrededor de la analítica. Es una herramienta útil, pero también hay un enorme componente humano».
En esa línea, utilizó una comparación muy gráfica: «Muchos jugadores llaman al TrackMan ‘la caja del drama’. Bien usado, es una gran herramienta. Mal usado, he visto a muchos jugadores destrozar su juego. Creo que lo mismo ocurre con los números y la analítica».

Furyk también elogió varias veces el modelo europeo y especialmente la continuidad de sus líderes históricos. Citó nombres como Tony Jacklin o Bernard Gallacher y reconoció que Europa entendió antes la dimensión estratégica de la Ryder Cup: 2Creo que hicieron un trabajo extraordinario creando un plan de juego. Cuando llegaron Seve, José María, Bernhard y tantos números uno del mundo, ese plan se volvió muy importante y empezaron a tener éxito. Nosotros no estábamos mirando la Ryder de esa manera entonces».
El nuevo capitán estadounidense dejó claro además que no comparte una de las teorías más repetidas sobre las derrotas de Estados Unidos: la falta de unión del vestuario. Furyk fue tajante: «No compro eso. He estado dentro de ese vestuario. He visto la alegría, los abrazos, los puros, las cervezas… y también las lágrimas. He visto lo que significa para ellos jugar una Ryder Cup. Es el mejor torneo del golf para mí. Decir que el equipo no conecta o que no hay unión me parece una explicación demasiado fácil».
De hecho, recordó una imagen que le marcó especialmente en Valhalla 2008: «Miré a nuestro equipo y estaban relajados, riéndose, abrazándose. Luego miré al equipo europeo y estaban tensos. Le dije a mi mujer: ‘Dios mío, parecen nosotros cada año’. Cuando vas ganando cuatro puntos todo parece más divertido».
Furyk dejó además varios mensajes muy interesantes sobre el perfil de jugadores que buscará para Irlanda. El estadounidense aseguró que no sólo quiere talento: «Tengo seis elecciones del capitán y voy a elegir a los más duros, a los más competitivos, a los que sé que van a disfrutar jugando fuera de casa y ante un público en contra». Incluso confesó que siempre disfrutó especialmente jugando Ryder Cups en Europa: «Se me ponía la piel de gallina cada vez que viajaba a Europa y jugaba ante un público que iba contra mí. Me encanta eso».
También habló de la importancia de tomar decisiones difíciles con las invitaciones del capitán y reconoció que aprendió mucho de París 2018: «Sí, estoy preparado para tomar esas decisiones difíciles. Vamos a formar el mejor grupo posible de 12 jugadores. Tiene que haber cohesión, las parejas tienen que encajar, el equipo debe adaptarse al campo y también necesito jugadores en buena forma». Furyk viajará varias veces a Irlanda durante el próximo año para estudiar Adare Manor y adelantó que el trabajo ya ha comenzado: «Voy a ir allí muy pronto. Empezaremos a identificar qué tipo de jugadores necesita ese campo y qué hará falta para ganar allí».
El mensaje final del estadounidense fue prácticamente una declaración de intenciones. Furyk quiere cambiar muchas cosas en equipo de Estados Unidos. Y quiere hacerlo desde dentro, con una visión global y a largo plazo: «Cuando hablo de ‘nosotros’, hablo de una organización enorme: vicecapitanes, jugadores, caddies, fisioterapeutas, entrenadores, PGA of America… Mi trabajo es conseguir que entre 75 y 100 personas estén alineadas hacia un mismo objetivo».



